De frivolidades y ser un hipster. ¿Qué cosa es un hipster?

Sin duda alguna, nuestra sociedad tiene serios retos hoy en día. Siempre los ha tenido y muy seguramente siempre los va a tener. Retos muy importantes como las serias fallas de salubridad que aún persisten (mucha gente sigue muriendo por causas perfectamente evitables), o los deficientes sistemas educativos que en algunos casos parecen que están volviendo a la gente cada vez más estúpida y menos propensa al raciocinio crítico, o la imperante desigualdad social en algunas regiones como Latinoamérica y algunas países asiáticos. Pero… a pesar de todo esto, los humanos siempre encuentran la manera de perder tiempo en tonterías… como por ejemplo, esa extraña tendencia de ser “hipster” la cual parece ganar cada vez más seguidores… tendencia que a pesar de lo frívola y sin importancia real, ¡es tan difícil de entender! Por lo menos para mí.

Y este post lo pongo en la categoría “Cuerpo” porque después de leer varios artículos sobre el tema de ser “hipster”, lo único que me queda claro es que ser hipster tiene que ver más con lo material y lo físico que con una verdadera forma de pensar o una actitud emocional distintiva. No se trata de ser intolerante, pero parece ser que eso de ser “hipster” solo se manifiesta en formas de vestir, artículos de consumo anti-consumo (¿qué?), estilos de bigotes, sombreros, paraguas y, al parecer, una afición por comprar café en Starbucks (OK, puede que esto último sea un estereotipo exagerado).

¿Por qué la gente necesita pertenecer a estos grupos urbanos? ¿Qué sentimiento incomprensible los lleva a eso? Uno entiende que los adolescentes pasan por una etapa difícil donde buscan reafirmar su identidad y el pertenecer a un grupo les ayuda a sobrellevar las indecisiones e inseguridades típicas de esa etapa de la vida, pero es cada vez más común ver a hombres y mujeres treintañeros o incluso mayores de 40 que se comportan de unas maneras adaptadas a un código social que los identifica con ciertos grupos/tribus/colectivos urbanos. ¿Quién carajos impone esos códigos? ¿Por qué un tercero debe decirle a un ser humano como vestirse, hablar, qué leer, qué comer y hasta como comportarse en su libre albedrío? Es claro que los humanos parecieran destinados a huirle a su libertad natural y juntarse en asociaciones totalmente inútiles (como las religiones, las hinchadas de los equipos de fútbol y los seguidores acérrimos de un partido político); y tal vez sea esa una tendencia innata del ser humano, pero los casos más estúpidos y absurdos tienen que ver con las modas, los estereotipos y estos grupos urbanos que honestamente pueden llegar a lucir demasiado patéticos, o por lo menos curiosos para un observador externo que analice objetivamente su comportamiento.

Volviendo al tema de los hipster, lo más incomprensible que encuentro es que al parecer son un grupo anti-moda. Pero, justamente lo que me llamó la atención es que de hace varios años venía escuchando, cada vez más recurrentemente, el término “hipster”, por lo que pensé simplemente que se trataba de una moda (como la moda de ser “emo” para algunos adolescentes). Luego, al darme cuenta de que era un grupo anti-moda mi cabeza quedó en un limbo. Una moda de un grupo anti-moda. (???)

Luego, leí otros artículos que parecían enfocarse más en el “anti-consumismo” en vez de la “anti-moda” pero luego también me di cuenta de la gran cantidad de cachivaches para hipsters: Desde lentes diseñados para identificar al movimiento hipster hasta música (casi toda de décadas pasadas) que le “deben” gustar a un hipster. (?) ¿Habrá sobre la Tierra un grupo más complicado de entender? ¿O sea, son anti-consumismo pero consumen su propio nicho de ítems comerciales? ¿Acaso no deben comprar esos artículos en el mercado y en alguna tienda comercial? ¿O acaso suben a una montaña donde hay una especie de sabio hipster (tipo Dalai Lama) que les reparte sus artículos anti-consumismo?

Sé que debemos ser tolerantes con el prójimo. Pero sinceramente todo esto me ha parecido una incongruente estupidez. Lo único que se me ocurre es que, en los tiempos actuales, han tomado un viejo concepto nacido en los años 40s para crear otra estúpida moda “sofisticada” para que la gente pierda el tiempo (y también el dinero) en tonterías. Toda una estrategia de marketing para “etiquetar” a los potenciales clientes y poder “segmentar” mejor al mercado. Suena crudo, pero creo que eso es todo.

Si uno quiere ser anti-consumismo, lo más adecuado sería ser un modelo de individualismo: Que uno sea tan difícil de etiquetar que sea prácticamente imposible ser catalogado de pertenecer a “este” o “ese” estereotipo.

Suficiente ya tenemos con los pseudointelectuales de cafetería que le restriegan a todo el mundo lo mucho que leen (mucha forma y poco contenido real), o los patéticos “neonazis” de piel mestiza que están germinando por estos lados,  o los “progresistas” fundamentalistas que se la pasan criticando al capitalismo mientras usan iPhones, Twitter y Facebook (cosas de empresas del “imperio” al que odian).

¿No podemos ser simplemente nosotros mismos?