Evolución: Del gopher… a los foros… a los bloggers… a las redes sociales… a los youtubers.

A mediados de los 90s, cuando estaba estudiando el pregrado en la Universidad, el reinado de Internet sobre los otros medios se empezaba a vislumbrar. Aunque muchos no tenían acceso aún, los estudiantes de mi  alma mater  teníamos la gran fortuna de ser de los primeros grupos de personas con acceso a Internet en mi país, al menos dentro del campus universitario. Los más aventajados en el tema de redes manejaban los servidores y, el resto de nosotros, los usuarios corrientes (profesores y demás estudiantes), usábamos “la red” para, supuestamente, asuntos académicos, pero también gastábamos mucho tiempo chateando con los otros “pioneros” a nivel nacional e internacional, navegando con las primeras versiones del navegador Mosaic y también usando otras herramientas como el gopher, el cual permitía compartir, examinar y editar documentos vía carpetas (una especie de biblioteca online para encontrar muchos tipos de documentos, pero también discusiones o foros), aunque sin imágenes (bueno, algunos creaban complejas imágenes a partir de caracteres ASCII). A veces me quedaba hasta tarde en la Universidad, no sólo chateando y navegando sino también dándole rienda suelta a mi gusto por escribir, participando en los foros (incluso me recuerdo muy bien compartiendo frecuentemente mi indignación online por el narcogobierno colombiano de esa época, encabezado por el cínico actual Secretario General de UNASUR).

Fueron años de un Internet más inocente y rústico, por decirlo de alguna manera. Pero sin duda, cuando usábamos “la red” podíamos intuir que una enorme revolución digital vendría pronto aunque, como es natural, predecir exactamente cómo, no era tan sencillo aún.

La Internet comercial se empezó a desarrollar gradualmente y aquellas comunidades limitadas de usuarios en gopher, chats de texto y Usenet fueron evolucionando hacia, por ejemplo, foros que podían accederse a través de navegadores cada vez más sofisticados. Incluso se empezó a ver el surgimiento de influenciadores pioneros compartiendo diarios en línea o noticias frecuentes de algún campo en particular (tal vez el médico Doggie Houser lo hubiera hecho si la serie de TV hubiera sido creada unos pocos años más tarde 🙂 ). Y eso pasaba mientras no acabábamos de digerir completamente el hecho de que aquel potencial que hasta ese entonces era propio de la radio, la televisión y los periódicos, para llegar a tanta gente como fuera posible, ahora se había instalado virtualmente en la yema de nuestros dedos y por medio de una herramienta cada vez más presente en la sala de más y más casas o apartamentos (porque al menos en nuestro país el computador personal de muchos era más bien el computador familiar… y a veces hasta comunitario).

En la siguiente década (los maravillosos años 2000s de Internet), los blogs y el contenido UGC (user-generated content) irrumpieron con fuerza dándole un protagonismo que jamás había existido a la “gente como uno” al punto tal que la famosa revista TIME eligió, en 2006, como personaje del año a… USTED.

En lo personal, la época del furor del blogging me pareció maravillosa. Las comunidades de blogueros (muchos anónimos y otros convertidos en “celebridades” locales o globales) eran adictivas y extremadamente interesantes. A mi parecer, esta época fue un momento cumbre del flujo de información de Internet y el avance en la era del consumo, la creación y el acceso a la información, teniendo en cuenta que los blogs se basan principalmente en la lectura y escritura, las herramientas de conocimiento más importantes de la evolución humana junto a la comprensión de las matemáticas. Las comunidades de blogueros con su combinación de posts y comentarios de lectores fueran realmente vibrantes en su momento.

Al mismo tiempo, la facilidad de tener un negocio en línea crecía y, personalmente, me vi MUY pero MUY beneficiado por el boom de los blogs en inglés que pudieron capitalizar el tráfico web para hacer dinero vía publicidad (particularmente con la poderosa combinación de SEO  y Google Adsense), a tal punto que me dediqué 100% a mantener una red de blogs en inglés, dejando a un lado el desarrollo de software durante un par de años. Ah, ¡qué tiempos aquellos! Lástima que Google luego hizo cambios drásticos en su algoritmo y nos dañó la fiesta.

Y bueno, las redes sociales empezaron a dominar. Para algunos, una evolución natural, aunque para mí ha sido más bien una bifurcación (y tomamos el peor camino)  impulsada principalmente por intereses corporativos de 3 ó 4 empresas globales y poderosas encargadas de volver a traer al redil informático a la mayor cantidad de ovejas que se estaban dispersando por ahí en las red de redes. El redil se estaba volviendo incontrolable y caótico y pues, me imagino, que las redes sociales fueron una herramienta que ha permitido volverlo a concentrar como se hizo en los tiempos del dominio absoluto de la televisión.

Facebook, Twitter, Instagram y otras pocas plataformas prácticamente hicieron colapsar la rica y variada blogósfera (y a muchos foros) que ya no es tan rica y vibrante como antes pero que, sin embargo, sobrevive a pesar de la concentración de la información en pocas plataformas; concentración  a la que, tristemente, los usuarios han contribuido voluntariamente.

En la mayoría de redes sociales (o mejor dicho en todas), el ejercicio intelectual de lecto-escritura propio de los blogs se ha reemplazado en buena medida por la información gráfica y pequeño extractos de texto. Naturalmente, la gran mayoría de usuarios prefiere comunicar con una imagen que con “mil palabras”. Es mucho más sencillo y rápido, especialmente teniendo en cuenta que el computador personal es cada vez más secundario frente a los dispositivos móviles. Aunque también eso ha dado mayor paso a una gran cantidad de estupidez y sin sentido en el contenido que circula por Internet.

Con la creciente disponibilidad de recursos de banda ancha, ahora tenemos más bien video-blogs, que usan principalmente a YouTube como plataforma. Incluso la monetización de contenido parece estarse desplazando a ese tipo de plataforma, aunque, como pasó con los blogs de texto, el idioma inglés es el que manda la parada en cuanto a ganar dinero online. Lastimosamente, no todos los que fuimos blogueros en los años 2000s tenemos el tiempo, la paciencia y  el “talento” para volvernos celebridades de video.

Los llamados youtubers, en todo caso, parecen estar tratando de convertirse en los nuevos influenciadores, aunque la verdad sea dicha, el formato de video ha permitido que la frivolidad y la estupidez se impongan mucho más aunque, claro está, no es justo generalizar. Es normal que pase eso al ser un medio visual-sonoro: La radio permitió en su momento más banalización (y comercialización) de la información al ser comparada a los periódicos, y la TV amplió mucho más este efecto. Es normal que el video en Internet sea dominado por la estupidez. Aplicando el Principio de Pareto no sería tan descabellado afirmar que de cada 10 videos, 8 son estupideces banales que sólo hacen perder el tiempo y alienan. Y tal vez la misma proporción se nota en los dichosos “youtubers”.

Creo que vendrán otros momentos cumbres, como pasó en la década de los 2000s, para Internet. Por el momento, digamos que esta década de los 2010s, con esas comunidades frívolas en redes sociales llenas de estupideces o basadas en video y lideradas por adolescentes sosos, son sólo un bache, parte de la naturaleza cíclica con un método de prueba y error que se ajusta y evoluciona a diario. Lo mejor de esta revolución informática debe estar por venir.

La próxima década será seguramente mucho más vibrante que los maravillosos años 2000s de Internet… y tal vez el dominio de la estupidez descenderá un poco.