El excesivo culto al cuerpo… o el patético rasgo de una sociedad plástica

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Posiblemente no haya comerciales más tontos en la TV que algunos pertenecientes a eso que denominan “televentas”. Muchos de los cuales se dedican a tratar de vender artículos para adelgazar, fajas que disimulan las “llantas”, prendas que levantan los atributos caídos, plantillas que supuestamente le ayudarán a perder peso mientras camina, artefactos para quemar grasa mientras lee o juega con el gato, sustancias que evitarán que usted sea calvo (y perdedor), en fin, un sinnúmero de cachivaches que han brotado seguramente de la inventiva de un grupo de “genios” del marketing para extenderles una mano a los desesperados y atontados clientes involucrados en un culto bastante religioso y contemporáneo: El culto al cuerpo.

Y digo religioso, porque la gente que sigue ese culto, que día a día es una muchedumbre más y más grande, parece tener unos dogmas bastante importantes (para ellos) y la sociedad plástica en la que nos movemos: Pareciera que su misión en esta vida no fuera la evolución espiritual sino la consecución de un cuerpo que se aproxime lo más que se pueda a ideales de belleza física impuestos por no se exactamente que o quien, objetivo que aparentemente los hará más felices y realizados… y, me imagino, más cercanos a algún tipo de paraíso o nirvana existencial.

En verdad respeto y admiro mucho a aquella gente que se levanta temprano a trotar o ir a un gimnasio o simplemente ejercitarse con los únicos fines de conservar la salud física y sentirse mejor mental y emocionalmente. Aquello requiere una disciplina, que hasta ahora no he sentido ganas o necesidad de auto-imponerme, pues personalmente no soy tan tenaz cuando de esfuerzo físico se refiere.  Pero hay una gran diferencia entre sanas rutinas de ejercicio y el sufrimiento absurdo y patético por tratar de “lucir bien” siguiendo ideales de belleza impuestos por la publicidad y la sociedad de consumo.

Si uno ve esos comerciales de los que hablaba antes, causan incluso risa al estar llenos de tantos clichés, especialmente la parte de “testimonios” de clientes que ya han probado el producto y que lo recomiendan: De verdad que son demasiados obvios la actuación y la falta de autenticidad en algo que ha sido agregado siguiendo un libreto tonto pero aparentemente efectivo. Sin embargo, inexplicablemente estos comerciales pareciera que se han multiplicado con el tiempo y eso seguramente es una señal de éxito financiero en la venta de esos productos. No importa que tan estúpidos sean los productos o que tan falsos los actores que salen allí ofreciendo su testimonio; parece ser, que su base creciente de clientes les ha permitido a estas empresas de televentas convertirse en multinacionales exitosas hoy en día. Me imagino que eso está bien… al menos desde un punto de vista empresarial.

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Pero, específicamente, en los productos que tienen que ver con el culto al cuerpo, siempre me sorprende lo tonta y manipulable que pueden ser algunas personas. ¿Qué ha pasado con las premisas de simplemente dormir lo suficiente, comer sanamente y hacer ejercicio regular? ¿Por qué la gente necesita recurrir a estas estupideces o a dietas insensatas? ¿Y que hay de esos casos crecientes de bulimia y anorexia en los adolescentes? ¿Es que acaso tener un cuerpo normal y promedio es un pecado para este frívolo culto que más bien parece una secta?

Y si este asunto se mantuviera en el plano físico realmente no fuera tan perturbador. El problema es que eso termina por afectar la psiquis y las emociones de las personas (y no sólo las mujeres). Causa terror ver y escuchar los casos de aquellas personas con una extrema delgadez, prácticamente en los huesos, y que sin embargo se siguen viendo gordas en el espejo con el consecuente sufrimiento que eso les provoca. Es claramente un caso de desbalance mental que afecta la salud física y el alma de la gente.

Claro que nuestra sociedad plástica es demasiado hipócrita. Los mismos medios de comunicación que nos presentan esos casos extremos son los que constantemente alimentan el dogma del culto al cuerpo y lo asocian al éxito y la felicidad. Por supuesto, todo es un negocio, pero al asociarlo con esas dos cosas y empaquetarlo con un bonito moño de moda mientras se utiliza a la celebridad del momento como gancho, resulta una técnica muy eficiente al dirigirse a una audiencia cada vez más alienada.

La gente que sufre al estar en esta secta o que comienza a cansarse de este sin sentido haría bien en alejarse gradualmente de la TV y en general de la influencia de este tipo de publicidad perversa, como también alejarse de tanta gente plástica y vacía que anda por ahí. Al final, creo yo, las 2 causas principales de caer en las redes de esta secta son dos: La falta de nutritivo alimento intelectual de manera regular y la falta de afecto en nuestros hogares o entornos más íntimos que le den seguridad emocional a las personas.

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