Esporádicos pensamientos apocalípticos

De vez en cuando me asaltan esos pensamientos raros de que algo muy turbio se está asentando cada vez más entre nosotros con el fin de destruir a la Humanidad, o a la mayor parte de ella, en un futuro no muy lejano… más bien en el corto plazo. Tal vez en un plazo máximo de 20 años a partir de la fecha. Pero después… pasan… y prefiero pensar que el mundo en realidad siempre ha estado embrollado; que los humanos siempre hemos tratado de organizarnos en medio de nuestro desastre… desastre que nos acompaña desde el inicio de nuestra historia. Y que será así durante muchos siglos o milenios más.

El supuesto final del Calendario Maya en diciembre de 2012 hizo surgir una gran cantidad de rumores y teorías apocalípticas; muchas de ellas tenían como punto común, un hipotético fin del tiempo que traería un cataclismo de grandes proporciones al final de 2012. En últimas, no pasó nada de lo que se “profetizaba” y una vez más se probó que a algunos seres humanos les fascina sutilmente la idea de un Apocalipsis y son capaces de creer cosas realmente absurdas (tal vez debido a lo difícil que puede llegar a ser la vida en general), mientras que otros toman ventaja de eso y aprovechan para vender libros, conferencias, “reportes especiales”, “secretos cósmicos”, kits de supervivencia, programas de televisión, etc.

Ahora bien, aunque en general la idea de los “últimos tiempos” está asociada a la religión, actualmente estamos viviendo en medio de una coyuntura bastante especial que nos hace preocuparnos por la sostenibilidad de los modelos económicos, políticos y sociales… y ya no sólo en el mediano y el largo plazo, sino también en el corto plazo. Por eso, así no seamos religiosos, no es muy descabellado que todos en algún momento nos preguntemos si de verdad estamos en los “últimos días”, cosa que nadie (presumiblemente) puede responder con exactitud.

De lo que conocemos los ciudadanos comunes y corrientes, no se puede inferir ninguna evidencia o argumentación científica que nos confirme que estemos cerca del “fin” o de un cataclismo de enormes proporciones, aunque si hay una enorme preocupación por el cambio climático que podría empezar a generar un gran número de desplazados del clima alrededor del año 2050 como consecuencia de fenómenos naturales extremos y el hundimiento de ciudades en las costas de los continentes.

Lo que más me atormenta de vez en cuando y me pone a pensar mucho, no es tanto los problemas económicos, políticos o sociales del mundo que también han existido en el pasado de alguna u otra manera (lo del clima podría ser una excepción sin precedentes en la historia registrada, aunque algunos dicen que lo del calentamiento global producido por los humanos es un gran engaño), sino algo más relacionado con la naturaleza humana… y específicamente aquello que conocemos como MALDAD.

Cosas como la intolerancia urbana o el crimen de bajo impacto en las grandes metrópolis (robos con esporádicas víctimas mortales, vandalismo, riñas callejeras) pueden incluso catalogarse como normales en nuestra realidad actual. Pero la maldad del ser humano parece estar llegando a unos límites escalofriantes.

Cualquiera que se mantenga informado de las noticias sabrá de lo que hablo. Crímenes horribles que se ejecutan a diario y que nos insensibilizan cada vez más frente al dolor ajeno.

Es como si el Mister Hyde que todos tenemos adentro estuviera tomando el control de las personas cada vez con mayor frecuencia. Como si fuera cada vez más difícil controlar nuestras bajas pasiones.

Me trato de calmar pensando que tal vez siempre ha sido así. Producto de la dualidad perfecta de esta vida y esta dimensión. Que lo que pasa es que ahora nos llega más información al instante desde cualquier punto del mundo y eso hace que nos enteremos con mayor facilidad de cada vez más cosas; muchas de esas cosas a lo mejor siempre han pasado pero no eran registradas en los medios de comunicación que teníamos a la mano; medios que, malos o buenos, manipulados o no, son los que usamos para enterarnos de lo que pasa en el mundo, incluyendo por supuesto a Internet.

Evidentemente siempre ha habido sicópatas, asesinos, criminales en serie, trastornados que ejecutan hechos atroces, bajas pasiones humanas. Pero también es evidente que cada día  vivimos más hacinados en las ciudades y jamás habíamos sidos tantos sobre la Tierra (al menos no para este gran ciclo de la Humanidad). Y eso podría estar detonando unos niveles de agresividad reprímida con potentes y peturbadores estallidos de violencia que aunque aislados, son cada vez más frecuentes.

El calor humano parece enfriarse cada vez más. Además, lo difícil y estresante que puede llegar a ser vivir en una gran ciudad se empeoraría de una manera extrema si nuestros miedos sobre un agotamiento de recursos naturales comienzan a hacerse cada vez más reales y dejan de ser simples estimativos pesimistas representados en gráficas impresas sobre un papel.

Todo apunta a que necesitamos un GRAN ajuste. Que sea violento o no depende posiblemente de las fuerzas misteriosas que gobiernan a este mundo y de la Madre Naturaleza… pero más probablemente depende en mucho mayor grado de nosotros mismos… y eso no es algo muy alentador a juzgar por los intereses superfluos que ocupan la mente de la mayoría de los estresados ciudadanos del mundo… los cuales parecen que están muy ocupados tratando de sobrevivir o distraídos con banalidades.