Hábitos regulares: Sincronización con el ritmo natural

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Creo que uno de los mayores inconvenientes que tiene el ser humano (visto como una sociedad) en su relación con el planeta, es la desincronización con los ritmos de la Naturaleza. Esto, puede sonar extraño, pero si tenemos en cuenta que nosotros somos parte también de la Naturaleza y que, en el inicio de nuestras vidas, nuestros ritmos biológicos se adecuan a ella innatamente como sucede con los animales -en los que esta sincronización se da de manera instintiva (sin mayor esfuerzo)-, entonces cobra sentido darle la adecuada importancia para que nuestra vida fluya más en armonía con nuestro entorno natural.

El problema es que, cuando dejamos de ser bebés y vamos creciendo, somos influenciados y acondicionados por la cultura del ambiente en el que nos criamos, es decir la ciudad, región y país donde nacimos y crecimos. Y los ritmos naturales van siendo remplazados por ritmos artificiales para estar acorde con lo que la sociedad espera de nosotros.

Un ejemplo, para aclarar. Es natural que los seres humanos (al igual que muchas otras especies) debamos dormir de noche para que nuestros cuerpos descansen y podamos recargar energías. Esto es así porque el cuerpo humano necesita de la oscuridad y una temperatura más fresca (además del silencio) para poder conciliar el sueño. Sin embargo, la sociedad y la cultura han impuesto trabajos en horarios que a veces no respetan esta premisa: Supermercados y hospitales abiertos 24 horas, departamentos de policías y bomberos que deben operar todo el tiempo, sitios de diversión nocturna, etc. Y así, cualquiera que se desenvuelva en esos sitios y situaciones, tendrá muy complicado evitar una desincronización natural de sus ciclos biológicos (especialmente los circadianos). Y, como escribía en un post pasado, el cuerpo es capaz de influenciar a la mente, y esta a su vez es capaz de influenciar nuestro estado anímico con emociones que pueden ser muy negativas si no atendemos correctamente el caso.

Por supuesto, en nuestro mundo moderno es inviable que una ciudad mediana o grande no cuente con algunos servicios comerciales, civiles y policiales las 24 horas.

De cualquier manera, sea que se tengan horarios típicos o no, es muy importante generar hábitos de compensación del ritmo natural en nuestro quehacer cotidiano.

En general, existen hábitos muy sencillos y casi obvios, pero que requieren algo de disciplina y constancia, para buscar conscientemente la sincronización natural.

Y no me refiero a hábitos que tengan que ver con plantar árboles, salvar a las ballenas o luchar contra el calentamiento global. Más bien hábitos personales destinados a mantener el equilibrio, no sólo del cuerpo, sino también de la mente y el alma con el fin de fluir en la vida como lo hace la Naturaleza: Sin mucho esfuerzo. Algunos de esos hábitos son:

  • Dormir alrededor de 8 horas. Hacerlo en lo posible en las horas de la noche con la mayor oscuridad y silencio posible. Además, la temperatura debe ser fresca pero sin demasiado frío. De acuerdo a algunas personas, la temperatura ambiente adecuada para dormir está en el rango de los 15 a los 22 grados centígrados.
  •  Trabajar duro es admirable, pero trabajar demasiado es perjudicial. Todo el mundo lo sabe. Uno debería dedicarle cada día tantas horas al sueño como al trabajo.
  • Comer en horarios regulares y suficientemente espaciados. Desayunar temprano en las primeras horas de la mañana, almorzar al mediodía y cenar antes de las 7:30 de la noche para no afectar el sueño, parecen cosas muy obvias, pero es sorprendente la cantidad de gente que anda hoy en día con gastritis y otras enfermedades digestivas por tener horarios terriblemente desordenados para comer. O por comer deficientemente, o por comer demasiado y a toda hora.
  • Separar entre una hora y hora medía cada día para no hacer absolutamente nada más que relajarse o disfrutar de algún sano pasatiempo. Cosas diferentes al trabajo y al sueño. Los pasatiempos no tienen que ser trascendentales. Cualquier cosa que nos guste enormemente (excluyendo trabajar o dormir). Al tener actividades placenteras, nuestro cuerpo libera una hormona llamada dopamina la cual necesitamos en adecuadas cantidades para tener la motivación en nuestras vidas, además de ayudar a regular algunos procesos fisiológicos. Tener actividades placenteras cada día, así no tengan ninguna relación directa, nos ayudará a conseguir nuestras metas en el trabajo, además de estimular la liberación de otras sustancias corporales que regulan el sueño. Sin embargo, es igualmente importante limitar la cantidad de tiempo gastado en dichas actividades, pues el exceso de dopamina crea un efecto de inmunidad a ella en el cuerpo, desvaneciendo la satisfacción en el largo plazo, generando ansiedad y una necia necesidad de producir cantidades cada vez más grandes de dopamina. Por ejemplo, si nuestro pasatiempo son los videojuegos y le dedicamos demasiado tiempo regularmente, esto tiene el peligro potencial de causar adicciones que se traducirán al final en enfermedades y afectación de la vida laboral o académica.
  •  Leer a diario. En las actuales sociedades artificiales de humanos, lo baladí, lo inútil y lo frívolo se han apoderado de las conversaciones y las acciones de la gran mayoría de las personas. Pareciera que la mitad del tiempo la gente estuviera muy ocupada tratando de sobrevivir y, sin embargo, la otra mitad del tiempo se desperdicia muchas veces en lo trivial. El desarrollo intelectual pareciera quedarse rezagado a algo secundario para la gran mayoría de las personas, las cuales no toman en consideración que la expansión constante de la mente es parte de nuestros ritmos naturales. Quedarse atrapado en lo trivial es estancar nuestro desarrollo como la especie más evolucionada en este planeta y permitir que una dinámica perversa (planeada o no) nos obligue a vivir confinados en un estilo de vida vacío, tonto y sin sentido. La lectura es una buena herramienta para liberarnos de dicha dinámica. Con los libros podemos expandir nuestra mente cada día más, lo que nos ayuda a comprender nuestro mundo más y mejor; y leer por lo menos una hora diaria nos permite abstraernos de la lógica (o ilógica) estúpida de estilos de vida que nos inculcan de manera constante cosas como, por ejemplo, el consumismo innecesario  (especialmente difundido a través de los medios de comunicación masivos).
  • Escribir a diario. Y así como la expansión constante de la mente debe ser lo natural en el humano, la expresión cotidiana y libre de pensamientos y emociones, sin dañar a los demás, también lo debería ser. Aparte de un estilo de vida demasiado ligado a lo material, nuestras sociedades han caído en una lamentable hipocresía donde lo importante pareciera ser la apariencia y no la esencia. Donde se vive con un constante temor al que dirán, a la evaluación de los demás y  al rechazo por no encajar dentro de patrones, frecuentemente artificiales y vendidos por la maquinaria de los medios como lo que debe ser “normal” cuando, muchas veces, esos patrones van en contra de la misma Naturaleza. Esto crea desequilibrio mental y emocional y mantiene a mucha gente en un estado de angustia constante, de tire y afloje entre lo que siente y lo que hace. La escritura es una herramienta que ayuda a liberar esa tensión. Expresarse por medio de la palabra escrita, aunque sea para uno mismo, es una forma noble de liberar emociones y pensamientos sin dañar a nadie (claro, salvo que se utilice la escritura para esparcir chismes, amenazas o insultos sin fundamento). Sin equilibrio mental y emocional es muy difícil sincronizarse con los ritmos naturales y es muy duro sentirse armónicamente parte del entorno natural cuando, por ejemplo, hemos tenido un mal día y estamos llenos de ira o tristeza o angustia por lo que pasará al día siguiente. Escribir nos libera y también nos ayuda a ser más creativos. Dedicarle al menos una hora diaria a la escritura debería ser norma en nuestras vidas. Sería realmente sano.
  • Beber suficiente agua. Este artículo habla sobre el tema. Personalmente tomo 6 vasos de agua pura al día. La adecuada hidratación es sumamente importante para el cuerpo con el fin de mantener el equilibrio entre el líquido que se pierde y el líquido que ingerimos a diario. Es lamentable ver como los medios fomentan cada vez más el reemplazo del agua sola y pura como la mayor y mejor fuente de hidratación, en beneficio de la hidratación a través de bebidas gaseosas o “energizantes” (y no hablamos precisamente de jugo de frutas naturales). Bebidas que en algunos casos y según algunos estudios, pudieran tener efectos negativos para el organismo, sin mencionar la capacidad adictiva, fuente de sobrepeso y afectación del sistema nervioso debido al exceso de azúcar (que abunda en casi todas estas bebidas) y la cantidad de ingredientes extraños cuyos nombres ni siquiera podemos pronunciar.

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  • Rodearse de Naturaleza periódicamente. Reproduzco aquí un interesante punto de Richard Louv, autor del libro El último niño en los bosques, donde trata las consecuencias de que hoy en día se estén educando a niños cada vez más encerrados, llenos de pantallas de “entretenimiento” y sin mucho contacto con la Naturaleza:

 ¿Qué déficits básicos de los niños consideraría como los más importantes para aquellas personas que no están en contacto con la Naturaleza?

Esa podría ser una larga lista aunque sería importante incluir a la salud, el aprendizaje y la autoestima personal. Los niños que entran en contacto con el juego de la Naturaleza están más sanos, consiguen mejores resultados en la escuela y probablemente son más felices que sus compañeros, que vuelven a casa de la escuela y miran a una pantalla en vez de experimentar con lo que está de puertas para afuera. Por ejemplo, unos fascinantes estudios recientes realizados por el Laboratorio de Investigación Humana-Medioambiental de la Universidad de Illinois muestran que el contacto directo con la Naturaleza puede aliviar los trastornos de déficit de atención. En comparación, las actividades de interior, tales como ver la televisión, o actividades en el exterior en áreas pavimentadas y no verdes, hacen que estos niños funcionen peor. Investigaciones recientes sugieren que la exposición a la Naturaleza puede mejorar todas las habilidades cognitivas de los niños y la resistencia al estrés y a la depresión – más de 100 estudios revelan que uno de los beneficios principales de pasar tiempo en la Naturaleza es la reducción de estrés. Los psicólogos medioambientales informaron en 2003 que simplemente el hecho de tener una habitación con vistas a la Naturaleza puede ayudar a proteger a los niños contra el estrés, y que el impacto protector de la Naturaleza cercana es lo más beneficioso para los niños más vulnerables – aquellos que sufren los niveles más altos de vida estresada. Otros estudios indican que la Naturaleza puede ser una terapia potente para enfermedades como la obesidad y la depresión. Además, las pruebas sugieren que la creatividad se estimula con las experiencias infantiles en la Naturaleza. Se pueden encontrar links a estudios en la página web de Children and Nature Network (Red de Niños y Naturaleza).

Se puede leer la entrevista completa en este link.

Es apenas lógico que si queremos estar sincronizados con la Naturaleza, debemos rodearnos periódicamente de ella. Nuestras ciudades de cemento y asfalto pueden resultar bastante agobiantes y difíciles para el organismo sin mencionar la contaminación y otros problemas urbanos típicos (el hacinamiento en conjuntos residenciales y barrios o vecindarios populosos, la agresividad social, el tráfico, etc.). Separar al menos uno o dos días al mes para ir a relajarse a un parque o espacio abierto donde abunden los árboles, pájaros, algunos otros animales y ojalá con la presencia de agua abundante (un lago por ejemplo), es un gran aliciente.

Incluso los ritmos corporales más evidentes como la respiración, los latidos del corazón y la presión arterial se notan gratamente afectados cuando nos rodeamos de algún agradable paisaje de la Madre Naturaleza (la cual no siempre es agradable, pero eso será tema de otro post).

  • Vacaciones espirituales. Las vacaciones no son sólo costumbre de vagos. Son necesarias y, aunque suene a cliché, deberían usarse para recargar energía a nivel biológico, mental y emocional. Pero para algunas personas las vacaciones sólo significan fiestas, actividades ruidosas o más frivolidad (la cual nos sobra en el diario vivir). Para un adolescente, ir de fiesta en fiesta durante las vacaciones puede verse como algo normal e incluso como parte del desarrollo personal (claro, sin caer en excesos y con el debido control de los padres), pero para un adulto las vacaciones deberían ser un descanso físico acompañado de mucha reflexión, relajación y paz emocional. Eso nos ayuda a reconectarnos con la fuente… con nuestro Espíritu (Dios). Irse de vacaciones periódicamente a un lugar donde abunde la belleza e imponencia de la Naturaleza (cada año  o al menos cada dos años si el dinero no abunda y las obligaciones son pesadas) es algo que nos ayudará a reconectarnos con nuestra esencia cósmica. Personalmente, como no vivo en la costa, trato de aprovechar cada periodo de vacaciones para visitar alguna playa; y ojalá alguna que no sea muy concurrida para poder descansar en lo posible en medio de la soledad o al lado de los seres queridos más allegados.
  • Adoptar, en lo posible, un calendario y cronograma inspirado en la Naturaleza. Soy consciente de que la sociedad en que vivimos ha adoptado un calendario como una convención que permite que todas las personas tengan una referencia común para sus actividades diarias. En nuestro mundo occidental es el calendario gregoriano. Sin embargo, este calendario está muy lejos de estar sincronizado con los ritmos de la Naturaleza y más bien es sólo una aproximación conveniente a una especie de estándar fácil de entender para la gente; en su diseño, se tuvieron algunas prioridades más bien ajenas al ritmo natural, como las celebraciones religiosas (particularmente católicas) y algunos ajustes necesarios pero un tanto arbitrarios (como el de los llamados años bisiestos). También soy muy consciente de que esperar que alguien adopte al 100% un calendario natural que casi nadie usa y totalmente diferente a los adoptados socialmente, es casi utópico. Este tema es un poco complejo y requeriría un movimiento grande de personas que presionaran socialmente para un cambio de calendario. Para aclarar, un calendario natural es aquel que sincroniza sus meses con los meses lunares y además tiene en cuenta los solsticios y equinoccios solares como puntos claves para fijar eventualidades importantes del año (como el inicio de un nuevo año y la demarcación precisa del comienzo y fin de las estaciones o épocas de sequía y lluvia). En fin, este tema se puede desglosar bastante y me alargaría mucho aquí, pero lo trataré en un post aparte. Puedo decir que, personalmente, he tratado de adoptar un calendario natural particular sin desligarme del todo del calendario gregoriano (principalmente debido al trabajo) y eso, sin duda, ha sido un gran catalizador para buscar la armonía con el ritmo natural. Y si a un calendario natural se le agrega la sincronización diaria de actividades cotidianas -como despertar, dormir o tomar las comidas- con acontecimientos como la salida o puesta del Sol y la Luna, o el transito de los mismos, podemos tener puntos de referencias reales (y visibles a nuestros ojos) que ayuden a nuestra búsqueda de armonía con el entorno natural.

Para terminar enlazo un interesante documento escrito por Deepak Chopra titulado BAILANDO CON EL UNIVERSO, donde se habla del mismo tema tratado en este post y de las ventajas de sincronizar nuestro cuerpo con la Naturaleza , además de algunos tips prácticos para lograrlo. Lo recomiendo enormemente: Descargar BAILANDO CON EL UNIVERSO por Deepak Chropa.

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