Los “Early Adopters” o una tonta ansiedad tecnológica

He trabajado en desarrollo de software con foco en Internet alrededor de 14 años de manera oficial, y casi 21 años si cuento los primeros pinitos con páginas web desde mis días de estudiante en la Universidad cuando sólo dos instituciones educativas tenían Internet en Colombia. Podría decirse que soy un trabajador de lo que llaman las TIC (Tecnologías de la información y la Comunicación) y la Industria del Conocimiento, donde renovarse intelectualmente de manera periódica es vital y totalmente necesario. Y lo he hecho: Renuevo conocimientos con cierta frecuencia, no sólo en la teoría sino aplicándolos en la práctica en los proyectos de mis clientes. Sin embargo, en lo que se refiere al espectro más amplio de la tecnología, no soy para nada lo que llaman un Early Adopter… me demoro bastante en actualizar dispositivos y programas con el fin de evitar todas esas típicas frustraciones derivadas de las fallas en las “nuevas versiones” que recién salen al mercado.

No hay nada de malo en querer usar siempre lo más reciente, por supuesto. Pero me parece un poco tonta esa ansiedad de algunos por hacerle culto a ciertas marcas tecnológicas. No le veo mucho sentido.

Una cosa es renovar los conocimientos y estar atento a las nuevas tendencias y otra es prestarse todo el tiempo para ser un conejillo de indias del mercado tecnológico sin una contraprestación que realmente valga la pena… gastando dinero y recibiendo un producto que seguramente en poco tiempo tendrá una versión mejorada a un precio más bajo (y por lo tanto no tan exclusivo si es que la exclusividad es la excusa para ser tonto útil de una marca).

Me parece realmente curiosa la manera de actuar y la forma de pensar de los que dicen mantenerse “al día” (así su conocimiento real sea bastante liviano) en el uso de los nuevos dispositivos electrónicos y software (incluyendo sistemas operativos) que salen al mercado, casi con una ansiedad crónica que les hace estar escarbando siempre en un maremágnum de información en foros, redes sociales, páginas web y conferencias (muchas con supuestos gurús que cobran un buen dinero por decir tres cosas que a la larga son de sentido común), y buscando siempre “lo último” para ir corriendo a las tiendas a adquirir ese aparato o programa que los haga sentir parte de una élite trendy que está por delante del resto de los mortales. 🙂

Por ejemplo, ¿qué sentimientos o pensamientos pasan por el alma y la mente de una persona que se levanta a la medianoche para ir a hacer fila a una tienda tecnológica sólo para ser de los primeros en comprar el último smartphone o la supercomputadora con treinta dos mil características adicionales que a la larga influyen muy poco en el core de su desempeño y su verdadera utilidad? Si espero 3 meses, 6 meses o 3 años para actualizarme, ¿soy un dinosaurio? ¿En serio?  Realmente no lo entiendo.

¿Cuál es la idea de ser el primero?

¡Un descuento! Pues ojalá que sea del 20% al menos para que valga la pena la trasnochada o madrugada. La verdad es que casi siempre son descuentos pírricos. Otra opción es que te dan un “plus”: Baratijas sin un uso importante o acceso a “preferencias” que resultan ser una simple herramienta de marketing para vender productos o servicios adicionales.

¡Soporte preferencial! Y lo necesitan, porque generalmente cuando se lanza un producto tecnológico al mercado no es raro empezar a escuchar a los pocos días las quejas de los frustrados Early Adopters ante fallas de desempeño, mal funcionamiento o problemas de usabilidad.

¡Soy parte de la comunidad fan de la marca X (manzanita, robotito, acmecito)! ¿En serio? Wow. Felicitaciones… a la marca por aumentar los saldos en sus cuentas bancarias gracias a sus fans.

¡Me siento importante y puedo poner mis fotos en Facebook / Twitter / Instagram para presumir! Bueno, mejor no juzgar este punto. Después de todo lo que se ve en las redes sociales, ya nada asombra del comportamiento humano en Internet. Llamar la atención es algo que muchos necesitan desesperadamente por alguna razón.

La verdad es que los Early Adopters son el resultado de una brillante estrategia de mercadeo más… al igual que los hipsters modernos de los que hablaba en un post pasado… y al igual que todas esas etiquetas sociales que buscan que nadie se quede por fuera de la “segmentación del mercado”, porque al pertenecer al menos a un segmento, somos susceptibles de que nos conviertan en un target de una determinada campaña publicitaria para mercadear un producto, servicio o “filosofía de vida” (o lo que denominan ahora tan insistentemente coaching).

No estoy en contra del mercadeo. Para nada. Es una potente herramienta de negocios si se usa adecuadamente… y yo mismo me he beneficiado muchísimo del mercadeo aplicado en Internet.  Pero si estoy en contra de que la gente se deje manipular de una manera tan tonta.

Se supone que somos una especie con una gran inteligencia (al menos potencialmente). Caer tan ingenuamente en el juego de la manipulación soterrada del marketing empresarial sin verdaderos beneficios para nuestra vida, no es algo de lo que debamos sentir orgullo. Al contrario, es para apenarse.

Posiblemente existan personas con un fuerte interés técnico que les gusta realmente estar probando los nuevos dispositivos como una manera de tener acceso temprano a nuevos desarrollos útiles que puedan servir para mejorar sus negocios o vida personal… independientemente de la publicidad, la marca o el hype de las redes sociales, la televisión y los “gurús”. Eso es otra cosa.

Pero, para ser terriblemente honesto, la mayoría de los desesperados Early Adopters son sólo tontos conejillos de indias que se prestan voluntariamente para probar productos que la mayoría de las veces están en una etapa beta de desarrollo (susceptible a fallas), así sus fabricantes no lo digan (pero internamente saben que es así). Y si los Early Adopters se endeudan para estar al día en las marcas más costosas, son doblemente tontos.