Los mitos sobre los impuestos. Recursos públicos, recursos sagrados.

Los impuestos son la base financiera de cualquier sociedad democrática. Un país no puede funcionar sin poder solventar los gastos, particularmente sociales, deudas y de funcionamiento de cualquier sistema democrático. Por eso, la corrupción con fondos públicos es un cáncer que debe ser duramente castigado, pues robar fondos públicos debería ser considerado mucho más grave… una afrenta a la sociedad entera y, agregaría yo, una traición a la patria.

En el caso de Colombia (por ejemplo), donde la ilegalidad, el crimen y la deshonestidad son cosa de todos los días en todos los campos, pagar impuestos puede resultar hasta ofensivo para muchos. En este país se roban el dinero mucha veces impunemente y los “ciudadanos de a pie” tampoco es que contribuyamos mucho a arreglar esto, pues muchos buscamos la manera de evadir o reducir el pago mediante malabares legales excusándonos muchas veces en que pagarle al gobierno es subsidiar el indecente estilo de vida de políticos corruptos, “empresarios” lagartos e intermediarios siniestros del presupuesto nacional.

La triste consecuencia de esto es que sin la suficiente inversión social jamás vamos a volvernos un país desarrollado con equidad e instituciones respetables.

Debemos cambiar nuestro chip mental en tres aspectos fundamentales:

– La legislación debe ajustarse para castigar duramente la corrupción. Tanto para los ladrones de cuello blanco en las altas esferas como para el ciudadano común y corriente que busca engañar al Estado. Robarle al Estado debe convertirse en un pecado repudiado por la sociedad… un delito propio de apátridas.

– La gente debe entender sin ambigüedad que los impuestos son necesarios para construir el bienestar social y una mayor calidad de vida. Las sociedades con mayor calidad (no sólo nivel) de vida tienen tasas de impuestos relativamente altas para sus ciudadanos, pero al mismo tiempo garantizan derechos como la salud, la educación y la protección del Estado contra la miseria, el hambre y la mendicidad. Si queremos tener un país de primera categoría debemos pagar por el.

La apatía de los ciudadanos en reclamar sus derechos es tan peligrosa como la corrupción. En una democracia, los gobernantes son empleados al servicio de la sociedad. Pero en nuestros países, los políticos a veces olvidan esto y se creen monarcas a un nivel superior por encima del pueblo que lo eligió. De allí que les de lo mismo cumplir o no cumplir las promesas de campaña, o les importe un bledo endeudar el futuro del país o desperdiciar sus recursos naturales ya sea con técnicas poco eficientes de explotación o con concesiones demasiado generosas para empresas extranjeras.

Que no nos quede la menor duda. Si pagamos impuestos merecemos y debemos exigir un sistema de salud igualitario, humano y de calidad independientemente de nuestra situación financiera personal; un sistema educativo con total cobertura más suficiente calidad en los estándares mundiales; y un sistema de bienestar que evite el hambre, la mendicidad y proteja a las familias que caen en desgracia por cuenta del desempleo. DEBEMOS EXIGIR ESTO. ¡EXIGIR! PARA ESO PAGAMOS IMPUESTOS. DE LO CONTRARIO, ES PREFERIBLE VIVIR EN ANARQUÍA Y DERROCAR LOS MALOS GOBERNANTES.

Los políticos deben temerle al pueblo. Están a nuestro servicio. Son nuestros empleados. No al revés. Punto. Y el gobernante que no lo entienda o engañe este principio, debería pagar un alto costo político y personal… pero tristemente seguimos viendo muchos casos de malos gobernantes reelegidos por la compra indirecta de votos vía clientelismo… y en Colombia también se da el caso de la intimidación violenta para “comprar” votos.

Ahora bien, existen muchos mitos sobre los impuestos. Erróneos. Algunos de ellos son:

*** Los impuestos sólo deben ser pagados por lo ricos. Esto es totalmente absurdo. Es una línea de pensamiento que sólo alienta la evasión de impuestos, el paternalismo insostenible del Estado, la pereza y vagancia de algunos ciudadanos y la fuga de capitales hacia el exterior. En una sociedad correcta (no corrupta) TODOS debemos pagar impuestos conforme a nuestra capacidad de renta e ingreso porque TODOS nos beneficiaríamos del bienestar social que se podría alcanzar financiado por impuestos justos y eficientes; y particularmente, los más beneficiados de los programas sociales siempre son los más pobres. Por supuesto, al tener más dinero, los ricos deben pagar más nominalmente.

*** Deberían cobrarle impuestos sólo a las empresas, no a la gente. Esto es totalmente contrario a lo que pasaría en una sociedad realmente progresista (curiosamente mucha gente de izquierda es la que proclama este tipo de consignas extrañas). Para construir mayor nivel y calidad de vida, los gobiernos deben hacer mucha inversión social que a su vez deben financiar con los impuestos. Pero para poder cobrar impuestos, la sociedad debe generar rentas y percibir suficientes ingresos. Esto sólo se logra en un clima propicio para los negocios. Cargar de impuestos a las empresas y corporaciones es coartar la generación de empleo y poner una cuesta difícil para los empresarios. Un círculo vicioso que genera bajas tasas de crecimiento económico, mayor informalidad en el empleo, evasión de impuestos y una mayor tasa de fracaso en el emprendimiento por cuenta de altos costos al operar un negocio en las difíciles etapas iniciales. No recuerdo en cual nación exactamente (creo que es Eslovenia), pero hace poco leí que en un país europeo se está experimentando con bajar drásticamente las tasas de impuestos para las empresas  con el objetivo final de disminuirlas a cero en algún momento; allí sólo se cobra las tasas “normales” de impuestos cuando el dinero entra a las cuentas personales, pero mientras se mantenga en las cuentas corporativas o se invierta en activos afines al negocio, las tasas de imposición son especiales, bastante bajas o nulas; el resultado ha sido bastante bueno y el desempleo ha caído sosteniblemente a la vez que la recaudación de impuestos (para inversión en salud, educación, infraestructura, etc.) está aumentando paulatinamente.

*** El impuesto sobre la renta e ingreso es injusto. Increíblemente incluso algunos economistas han afirmado esta falacia alguna vez. Pero entonces, ¿si no se grava la renta y el ingreso de la gente, entonces de donde diablos va a salir el grueso de los impuestos? No se entiende tal afirmación. Más aún, demagogos populistas extremos a veces son capaces de decir que los ingresos de los empleados de las clases media y baja no deberían ser tocados por los impuestos. Por dios, si la mayor fuerza laboral de un país son los empleados (y también los que pueden llegarse a beneficiar más de un sistema social fuerte en salud, educación y bienestar proveído por el Estado), ¿por qué entonces no se les debe exigir que contribuyan? – Tal vez sean injustos los terribles salarios que se pagan hoy en día en algunas empresas o si las tasas son demasiado altas también es problemático, pero eso es otra cosa. Son más injustos y regresivos impuestos como el de Valor Agregado (IVA) que se paga cada vez que un empleado va a un supermercado o compra algún bien para uso personal (especialmente injusto si ya se ha descontado los impuestos sociales antes de recibir el salario)… y peor de injusto es tener que pagar cada vez que se retira o consigna en una cuenta bancaria (como el 4×1000 que se cobra en Colombia). El IVA contribuye al encarecimiento del costo de vida mientras el impuesto financiero es totalmente regresivo y anti-técnico pues se cobra independientemente del monto y está asumiendo que la persona que haga mayor número de transacciones tiene mayor capacidad para pagar: Totalmente absurdo.

*** El sistema de impuesto sólo tiene que ser totalmente comprendido por contadores. Este asunto se torna a veces muy complejo. Yo mismo no entiendo mucho del sistema tributario de mi país al ser demasiado complicado y tener demasiadas cosas a tener en cuenta. Pero, si tuviéramos un sistema sencillo de impuestos con un número muy limitado de tasas que cualquier ciudadano pueda calcular, ¿no ayudaría eso a que la gente pague lo que corresponde sin siquiera tener que gastar tanto tiempo en entender un sinsentido de normas y otro tiempo más tratando de ahorrar (o robar) dinero de la contribución al Estado? Creo que el problema también tiene mucho que ver con que las leyes de impuestos en el Congreso son demasiado influenciadas por intereses particulares. Debería ser manejado de una manera más técnica como lo que sucede con las tasas de intervención de los bancos centrales independientes en algunos países.

*** El impuesto al patrimonio es justo. Si yo tengo una gran casa que no me genera ninguna renta (más bien gastos por mantenimiento), ¿debo pagar impuesto simplemente por tener esta propiedad? Claro que no. Y no se trata de una defensa a los ricos; no faltaba más. Pero cobrar impuestos por bienes improductivos (o ilíquidos) es totalmente anti-técnico y alienta la fuga de capitales, lo que finalmente empobrece más a un país. Se debería grabar sólo el ingreso líquido o los bienes productivos (como una casa de la que se recibe una renta por alquiler). Si lo que se quiere es redistribuir la riqueza lo que se debería alentar y regular es el pago de salarios justos a las clases medias y bajas y no sueldos de hambre o explotación laboral.

La raíz de los males de una sociedad no son los ricos ni la riqueza de algunos individuos. Pero la raíz de muchos males es la inequidad en la repartición de los ingresos de un país: Seguramente siempre habrá muchos menos ricos que pobres, pero una sociedad donde la mayoría del capital se concentre en pocas manos (o pocas familias) debería ser causa de vergüenza. Armas contra la inequidad son la educación de calidad al alcance de todos (financiada por impuestos) para mejorar la oferta de mano de obra calificada (particularmente en las áreas de la economía del conocimiento), sueldos adecuados en condiciones laborales justas pero también una gran inversión social con un sistema de impuesto minimalista, sencillo de entender, justo y sin paternalismo absurdos del Estado o populismo demagogo insostenible.

Y un sistema de impuestos justo debe eliminar, o al menos reducir lo más que se pueda, gravámenes anti-técnicos como el IVA, el impuesto a las transacciones financieras y el impuesto al patrimonio.