Se necesita una división territorial más apropiada para Colombia

El mayor problema de Colombia (y raíz de mucho de sus otros males) es la gran brecha e inequidad social, fruto de la falta de una presencia fuerte del Estado en todo el territorio nacional, así como de un sistema educativo muy deficiente y la indolencia política frente a la pobreza y miseria de muchos habitantes. Pero dicha inequidad, también está ligada con el centralismo bogotano que sume en el olvido a las regiones más apartadas de la capital nacional.

Para tener una fuerte presencia del Estado en todo el país de manera eficiente, se necesita fortalecer las regiones (probablemente avanzando hacia un modelo federal) para cortar tanta dependencia del gobierno central que debería actuar más como un cohesionador de los intereses nacionales y no el gran papá de los recursos ante el cual las Provincias están constantemente clamando por ayuda para completar sus, muchas veces, insuficientes recursos regionales y locales.

En Colombia, frecuentemente tienen más protagonismo los propios Alcaldes que los Gobernadores y eso se debe a la debilidad institucional de los llamados “Departamentos” que a veces parecieran ser meras divisiones geográficas sin mucho que ver en la práctica con las cosas que realmente afectan la vida cotidiana de los ciudadanos.

También es cierto que hay matices. Hay un gran desbalance en el mapa político. Son incomparables Departamentos como Antioquia, Valle del Cauca y Cundinamarca frente a Guainía, Vichada o Chocó. Hay que corregir ese desbalance para que las regiones se nivelen, al menos en parte.

Si a eso se le suma la corrupción, clientelismo y caciquismo político en muchos municipios pequeños en donde élites locales (o grupos armados) han sacado provecho de una deficiente democracia durante muchos años para imponerse a su antojo sin que los Gobernadores puedan hacer mucho frente al poder local, entonces la situación de los Departamentos/regiones se torna peor.

Tres acciones concretas para fortalecer las regiones podrían ser:

  • Eliminación de elección de alcaldes para poblaciones con menos de 100.000 habitantes. Estas poblaciones pasarían a ser Comisarías donde el Gobernador ejerce control administrativo directo por medio del nombramiento de un Comisario local del mismo partido político y residente en la población, fortaleciendo la importancia administrativa regional y la relación entre los ciudadanos y el Departamento, a la vez que estas poblaciones deben tener representación directa (elegida por voto popular) en el órgano legislativo (las Asambleas Departamentales). Sería mucho mejor esto para los planes de desarrollo regional. Y eliminaríamos, en muy buena parte, tanta politiquería y clientelismo de gamonales locales o pequeños caciques políticos que han actuado como los dueños de los pequeños pueblos durante décadas.
  • Desligar administrativamente las grandes ciudades (con más de 900.000 habitantes) de los Departamentos y convertirlas en Distritos Autónomos con el fin de que el presupuesto regional quede fuera de la influencia de estas grandes urbes que tienden a monopolizar buena parte de los recursos. Esto también beneficiaría a esas grandes ciudades al ser más autónomas y tener un tratamiento al mismo nivel de los Departamentos dada su importancia económica, política y social. En este orden de ideas los Distritos Autónomos serían Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena. Aunque geográficamente es imposible desligarlas, los Departamentos donde están enclavadas tendrían que tener otras ciudades como capital.
  • Unir varios Departamentos para tener regiones más sólidas. Existen Departamentos que por mucho que quieran progresar, tienen barreras importantes para el desarrollo incluyendo una o varias de las siguientes características: Una complicada geografía, o muy poca población en general, o ninguna ciudad de suficiente importancia para el país, o escaso peso político en las decisiones nacionales, o muy poca contribución al PIB nacional, o una tasa elevada de pobreza con recursos que siempre son insuficientes para lograr bajarla con efectividad. Con la actual distribución territorial es muy probable que se queden siempre como débiles provincias.

Y como un Estado fuerte no se logra con provincias tan débiles, lo mejor sería unir varios Departamentos fronterizos con características similares para fortalecer el monto de los recursos, la representatividad política y la importancia poblacional. Aunque habría que hacer una excepción por cuestiones geográficas: El Archipiélago de San Andrés que, si bien podría ser catalogado como uno de aquellos Departamentos débiles, al estar alejado del continente no tiene sentido que forme parte de un Departamento continental, por lo que se necesita un régimen especial para que el Estado nacional tenga una fuerte presencia allí y los habitantes aumenten su sentido de pertenencia hacia Colombia, en especial al interior de la comunidad raizal que se ha sentido maltratada e ignorada y creen que los continentales los tratamos como una colonia secundaria.

Distribución territorial propuesta

En el mapa de abajo se puede observar una posible nueva distribución para la Colombia actual en donde algunos Departamentos fronterizos se unirían para crear unas Provincias mucho más sólidas y niveladas con el resto del país. Esta distribución tiene en cuenta 3 reglas básicas:

Regla #1. Que las ciudades con más de 900,000 habitantes en su cabecera sean distritos autónomos independientes.

Regla #2. Que las capitales de Provincia (Departamentos) tengan un mínimo de 300,000 habitantes en su cabecera.

Regla #3. Que se hagan 2 excepciones a la regla #2 debido a cuestiones geográficas: Las Islas oceánicas (como San Andrés y Providencia) y la Amazonía, pues corresponden a regiones naturales de Colombia por sí mismas.

provincias-nueva-colombiaAquí, Colombia quedaría conformada por 17 Provincias y 5 Distritos Autónomos. Y en el caso de las Provincias, la capital sería la población con más habitantes en su cabecera lo que le daría el protagonismo e importancia que se merecen (potenciando su desarrollo)  a ciudades como Soacha, Bello, Buenaventura y Soledad, que tienen un número bastante importante de habitantes pero que han estado relegadas y a la sombra de ciudades más grandes:

  1. Distrito autónomo de Bogotá
  2. Distrito autónomo de Medellin
  3. Distrito autónomo de Cali
  4. Distrito autónomo de Barranquilla
  5. Distrito autónomo de Cartagena
  6. Provincia de Norte de Santander – Capital: Cúcuta
  7. Provincia del Caribe (uniría a Atlántico, Bolívar y Sucre) – Capital: Soledad
  8. Provincia del Tolima – Capital: Ibagué
  9. Provincia de Santander – Capital: Bucaramanga
  10. Provincia del Altiplano (uniría a Cundinamarca y Boyacá) – Capital Soacha
  11. Provincia del Orinoco (uniría a Meta, Casanare, Arauca y Vichada) – Capital: Villavicencio
  12. Provincia del Magdalena – Capital: Santa Marta
  13. Provincia del Eje Cafetero (uniría a Risaralda y Quindío) – Capital: Pereira
  14. Provincia de Antioquia – Capital: Bello
  15. Provincia Vallenata (uniría a Cesar y La Guajira) – Capital: Valledupar
  16. Provincia de Córdoba – Capital: Montería
  17. Provincia de Nariño – Capital: Pasto
  18. Provincia del Pacífico (uniría a Chocó, Valle del Cauca y Cauca) – Capital: Buenaventura
  19. Provincia de Caldas – Capital: Manizales
  20. Provincia del Huila – Capital: Neiva
  21. Provincia Amazónica (uniría a Caquetá, Putumayo, Vaupés, Guainía, Guaviare y Amazonas) – Capital: Florencia
  22. Provincia de las Islas (división administrativa especial que comprendería las islas oceánicas de Colombia) – Capital: San Andrés.

Por supuesto, esto es sólo un ejemplo y pueden existir mejores soluciones. Además, la división territorial es solamente una parte de la ecuación, pues un método más adecuado para que las Provincias obtengan los recursos (impuestos autónomos, transferencias del gobierno central, regalías por explotación de recursos naturales) y una reforma administrativa (ojalá con un gobierno federal y régimen parlamentario) serían también necesarias y muy importantes.