Sobre el Capitán América, Crimea (ahora Rusia) y el futuro

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Ayer vi la película EL CAPITÁN AMÉRICA Y EL SOLDADO DE INVIERNO. Bastante entretenida por cierto.

La verdad es que no me apasionan mucho las películas de superhéroes, pues me parecen un poco sosas, aunque a veces pueden ser realmente interesantes como Watchmen (2009) y esta entrega del Capitán América que habla entre otras cosas de la instauración de un nuevo orden mundial y los intentos de dominación global de una élite sádica que está convencida de que lo que hacen lo hacen por “el bien del mundo”.

Pues bien, hace unos días tenía una pequeña obsesión con las noticias que provenían de Crimea (antes de Ucrania y ahora, al parecer, parte de Rusia). Vladimir Putin decidió anexar a Rusia la región ucraniana de Crimea, casi que por la fuerza y amparado en un dudoso referendo, mientras el resto del mundo prácticamente no movía un dedo para impedirlo, a excepción de unas supuestas sanciones económicas por parte de Estados Unidos y los miembros de la OTAN que al parecer no intimidaron para nada a Putin.

Me parecía que esta situación era un potencial disparador de una confrontación bélica que podría desencadenar incluso la Tercera Guerra Mundial que, a su vez, seguramente implicaría la utilización de armas nucleares. Aún ahora lo sigo pensando, pero estoy reconsiderándolo debido a la forma en que al parecer ha venido actuando la élite que gobierna al mundo.

Y pensaba en eso ayer cuando veía esta película que tiene, por supuesto, muchos ingredientes de ficción pero que me pareció muy interesante por los temas que alcanza a tocar sutilmente.  En un aparte de la película, el más interesante para mí, una computadora recopilaba varios momentos históricos, en especial la Segunda Guerra Mundial, mostrándolos como partes de un guión premeditado con un objetivo muy claro: La dominación de la humanidad. Pero esa misma computadora luego aclara que si algo les enseñó la guerra es que es demasiado costosa y difícil, pues los humanos tendrán una resistencia natural si su libertad es atacada de manera violenta.

Continuaba, este ser electrónico, diciendo que la mayor lección aprendida por “ellos” es que al ser humano hay que llevarlo a una situación en la cual ¡entregue su libertad de manera voluntaria! Si. Y para eso, se deben usar tácticas de miedo como las que se han venido usando intensivamente desde el 2001 con la cacareada guerra contra el terrorismo. Es decir, la guerra sigue siendo un medio indirecto para conseguir el objetivo; para infundir miedo, crear caos, desestabilizar países o regiones enteras para luego instaurar democracias de papel manejadas a control remoto que ofrecen la “salvación” a los desesperados habitantes de dichas regiones  o, como sucedió en Irak, para crear una situación geopolítica que favorezca intereses económicos.

Pero la guerra ya no es el medio directo usado para doblegar a los seres humanos; claro que no.

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Que buena  escena es esa donde aparece esa computadora, pues describe perfectamente la política global más importante de nuestros días, impulsada por nuestros dirigentes (¿o marionetas?). Cada vez aceptamos más la invasión de la privacidad y la afectación de derechos constitucionales en los países democráticos con la excusa de que nos garanticen la seguridad: Agencias gubernamentales de “seguridad” en complicidad con empresas privadas espían a ciudadanos de todas partes del mundo usando Internet, interceptando conversaciones personales, insertado chips ocultos en computadores de escritorio,  dejando activas funciones de rastreo innecesarias en smartphones y tablets, implementando cámaras de vídeo con tecnologías de reconocimiento cada vez más invasivas, vulnerando la dignidad de millones en los aeropuertos del mundo y aprovechándose de la información personal entregada inocentemente por millones de personas en sitios de Internet (incluyendo las redes sociales). Sin mencionar las tecnologías emergentes que buscan que toda nuestra información sea almacenada electrónicamente en chips incluyendo nuestras transacciones financieras, historial médico, rastreo obligado de nuestra posición mediante satélites por parte de los gobiernos (para evitar secuestros, supuestamente) e incluso la adopción de chips insertados en el cuerpo, para (supongo) mayor comodidad y eficiencia.

Este estado policial global de alta tecnología sin duda tiene muchas ventajas (para ellos) comparados con los estados nacionales de tecnología más precaria durante la Primera y Segunda guerra mundial.

La gran pregunta es: ¿Son Putin, el gobierno de China y otros gobiernos de potencias intermedias parte del guión? ¿O realmente ellos son el contrapeso de aquella élite que pretende que sigamos entregando nuestra libertad so pretexto de que nos protejan?

No tengo idea. Pero de cualquier manera, la situación es muy preocupante.  Sea una o la otra.

Por un lado, si aquellos líderes -algunos de los cuales no tienen mucho de democráticos- pretenden ser el contrapeso, nos encontramos entonces al borde de una guerra nuclear que puede devastar al mundo como nunca antes lo hemos registrado. El señor Putin, por ejemplo, pareciera estar resuelto a recuperar la “gloria” de Rusia y su grandeza como nación entre las demás naciones del mundo. Seguirá entonces en su intento de anexar más territorios, no sólo de Ucrania sino de otras ex-repúblicas soviéticas hasta que un buen día nos levantaremos con la noticia de un ataque de las fuerzas de occidente que nos crispará los nervios esperando la respuesta de una enfurecida Rusia y con un papel no muy claro de China en esta situación que tiene sus propios conflictos con Japón y Corea del Sur y el sartén por el mango en la economía global.

Por otro lado, si los líderes de esos países son parte del guión y sólo fingen ser las alternativas de poder en un mundo “multipolar” entonces, la Tercera Guerra Mundial como confrontación bélica está descartada debido a la garantía de mutua aniquilación de las superpotencias militares y, lo que vemos en las noticias, es mero teatro. La guerra seguirá reservada para regiones problemáticas donde se necesite infundir miedo o donde haya resistencia a los intereses geopolíticos de la élite. Mientras tanto, seguiremos teniendo ataques contra nuestras libertades con el pretexto de darnos más seguridad y, si lo seguimos permitiendo, cada vez seremos más esclavos de un sistema deshumanizante y de una farsa política que controla nuestras vidas en pos de los intereses particulares de dicha élite sádica. Canje de la libertad por la seguridad. Canje voluntario. Sin disparar balas o lanzar bombas. Pero con el constante miedo de que, supuestamente, algún terrorista de algún grupo extremista nos las lance… o de que un desquiciado sociópata aislado, esquizofrénico y armado con una escopeta comience a disparar sin razón en el cine, en el centro comercial o en la universidad.

¿Hay una tercera opción que sea la salvación de la humanidad? Claro que si. Pero, al ver en la calle como actúa la gente, con su acondicionamiento mental -cual zombis del sistema-, la pregunta sería ¿es realmente esa opción posible o es una utopía de la que mejor ni hablamos para no perder el tiempo?

Al final del día, ya estamos en una guerra mundial. Es entre ellos y nosotros. Y vamos perdiendo miserablemente, por supuesto.

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