Ucrania: ¿Guerra fría o muy caliente (termonuclear)?

Todos los días, sin excepción, ingreso a Google News para conocer los últimos acontecimientos en Ucrania por cuenta del enfrentamiento entre las fuerzas oficiales y una especie de guerrilla separatista que simpatiza con Rusia. Una guerrilla que no se sabe muy bien quien la financia o cuales son sus verdaderos líderes que mueven los hilos de una supuesta revolución popular e independentista. Bueno, nadie lo sabe de manera oficial, aunque muchos sabemos que Vladimir Putín es el nombre detrás de la “espontánea” insurrección.

La situación pareciera escalar día a día a una confrontación muy preocupante para todo el mundo. Por supuesto, los líderes occidentales harán todo lo posible -hasta el último momento- para evitar el pánico (especialmente el financiero) y para pretender que las consecuencias de estos enfrentamientos las seguirán viviendo Ucrania y Rusia únicamente como los dos países directamente involucrados. La idea es que la gente siga con su vida normal, sin preocuparse de lo que puede llegar a convertirse en el evento bélico más aterrador de la historia humana o al menos de la historia que se ha podido registrar hasta ahora.

En un pasado post, me refería a que posiblemente una confrontación directa entre potenciales mundiales con capacidad nuclear podría ser descartada dada la garantía de aniquilación mutua siempre y cuando los líderes de Rusia y China hagan parte de la farsa geopolítica que nos han promocionado en Occidente durante ya muchos años y en la que últimamente, como parte del guión, se está vendiendo la idea de renunciar a libertades civiles para salvaguardar la “seguridad” del estado y la sociedad.

El problema es que pasan los días y lo único que se ve es tensión creciente. Tensión política entre Occidente y Rusia que por supuesto termina involucrando el aspecto económico y afectando la vida de la gente común y corriente, cada vez en mayor número. De simples revueltas y escaramuzas  de lo que parecía ser un grupo de revoltosos que quieren que sus provincias se unan a Rusia, hemos pasado ya a secuestros de observadores internacionales y masacres como la ocurrida hace unos días en un incendio ocasionado en confusas circunstancias.

La mayoría de los analistas internacionales concuerdan en que una Tercera Guerra Mundial derivada de esta situación es improbable debido a la afectación para todas las partes involucradas. Debido a que, supuestamente, en este mundo globalizado e interdependiente ningún líder nacional va a ser tan estúpido como para llevar al mundo a una situación apocalíptica.

Estaría de acuerdo con esos analistas si todos esos líderes nacionales fueran convencionales, estadistas pragmáticos pero con una gran dosis de humanismo. Estadistas que pusieran a la gente por encima de cualquier interés, incluso por encima de los intereses nacionales. El problema es que Vladimir Putín no es precisamente ese tipo de líder.

No se si Obama lo sea. Tengo enormes dudas. Honestamente, no me simpatiza para nada Obama; me parece un ser falso, un lobo en piel de cordero.  Un vendedor de ilusiones con una agenda alterna. Un títere de intereses oscuros. Una completa farsa.

Los grandes medios de comunicación, con una actitud tibia (y hasta irresponsable) registran la noticia, con un supuesto tono de preocupación, como el retorno a la guerra fría. ¿Guerra fría? A lo mejor nunca terminó. O a lo mejor el supuesto fin de la guerra fría fue una estrategia de los perdedores ante su incapacidad logística para crear estados sostenibles.

Miremos, por ejemplo, ¿hay más influencia del socialismo con tendencia totalitarista en regiones como América Latina ahora o durante la guerra fría? ¿O han desaparecido la amenazas constante de ataques contra las naciones democráticas por parte de regímenes totalitarios (que lo diga Corea del Sur)? ¿O cuál es el país con una falsa democracia que tiene el sartén por el mango de la economía mundial, incluso albergando a decenas de fabricas de multinacionales -amparados en sus bajos costos de mano de obra- en lo que constituye la actitud más hipócrita de empresarios y gobiernos que se llaman a si mismo capitalistas?

Si la consecuencia más grande de lo que está pasando en Ucrania es el “retorno” a la guerra fría, personalmente no estaría tan preocupado y temeroso. Al fin y al cabo, parece que dicha guerra no se terminó nunca después de todo. De hecho, diría que en mi país (Colombia) hemos vivido las tensiones políticas internacionales más grandes de nuestra historia moderna al tener enfrentamientos ideológicos con líderes como Hugo Chávez y Daniel Ortega cuyos gobiernos son claramente alineados contra Estados Unidos y muy afines ideológicamente a China y el gobierno de Vladimir Putín que añora con nostalgia a la Unión Soviética (dicho por él mismo). Y esas tensiones políticas, las hemos vivido precisamente cuando se supone que la guerra fría es cosa del pasado.

Ojalá sean simples exageraciones mías. Pero me sobresalta la idea de que estamos al borde de una guerra atroz como nunca se ha vivido en este planeta. Una guerra termonuclear que aniquilará los sueños de mucha gente. Que envenenará nuestro entorno de una manera enorme. Y que también matará a muchos seres humanos inocentes.

El evento más catastrófico que se haya registrado jamás. Así aparecerá en los libros de historia.

Me imagino que aun se puede parar. ¿Pero qué autoridad mundial puede terciar y parar la confrontación? Las Naciones Unidas es una organización débil y sin un poder real sobre las potencias o al menos lo ha sido en recientes ocasiones. Ojalá sea esta la ocasión histórica de su reivindicación.

Lo único que espero es poder escribir pronto un post sobre la guerra termonuclear que pudo ser y no fue.