Aburrimiento en el trabajo: Señal para nuevos retos

Los últimos tres meses no han sido precisamente los más excitantes en mi trabajo. Al contrario, han sido tan planos que he caído en un tedio que me produce bostezo. Y la razón no es tanto el tipo de proyectos en los que estoy participando, pues son proyectos bastante interesantes. Lo que sucede es que, como todo en la vida, nuestra carrera o intereses también atraviesan ciclos, algunas veces de gran entusiasmo, otras veces de dificultades y tenacidad, otras veces de tranquilidad y satisfacción, y claro, otras veces de aburrimiento.

No es una sensación muy agradable. Pasamos gran parte de nuestro tiempo trabajando, y el no hacerlo en algo que te esté llenando de satisfacción, es difícil. En lo personal, me gusta lo que hago. Soy desarrollador de software y me gusta resolver problemas con algoritmos y programas, aplicando la lógica y la matemática; es lo que hago desde que me gradué de la Universidad y es una profesión que me ha dado muchas satisfacciones. Pero, como todo en esta vida, llega un momento para dar el siguiente paso, para avanzar, para crecer (o a veces para disminuir el paso). Quedarse mucho tiempo en el mismo lugar o en la misma actividad es algo que inevitablemente desemboca algún día en saturación, en aburrimiento, en necesidad de encontrar nuevos retos.

Hace años no me sentía así. Quizá la última vez fue hace ya 13 años (en el 2001). Trabajaba en una empresa donde me encargaba del área técnica. Aunque fueron buenos años en la parte personal, sentía tedio en mi trabajo y el hecho de que a la empresa no le estaba yendo muy bien con las ventas tampoco ayudaba mucho.

Algunos días me quedaba viendo la pantalla del computador largo rato mientras alguna tarea se procesaba. Pensaba y trataba de encontrar alguna manera de provocar un cambio… algo que me hiciera afrontar nuevos retos. Un cambio de empleo era una opción, por supuesto… pero tenía un contrato. La verdad es que unos meses después, las cosas llegaron solas. El fracaso comercial de la empresa causó que se me ofreciera una opción de reubicación (la compañía fue absorbida por una filial) y aproveché la coyuntura para no tomar esa opción y conseguir mis propios clientes.

13 años después he conocido mucha gente y empresas. Han habido muchas satisfacciones y, por supuesto, también situaciones no tan gratas. Pero en términos generales, no me puedo quejar.

Pero ahora, necesito nuevos retos.

El tedio que estoy sintiendo ahora es menor que en aquella época. Quizá porque tengo más control sobre mi trabajo al hacerlo autónomamente. Y para ser franco, el hecho de poder vivir de mi trabajo durante 13 años, haciéndolo sin una vinculación directa a ninguna compañía, ha sido para mí una fuente de satisfacción personal. No he tenido que lidiar con restricciones de horario o hacer trabajos con los que no estoy de acuerdo simplemente porque me lo ordenan. Al contrario, ha sido una experiencia llena de mucha libertad. Incluso, me he dado el lujo de rechazar muchos proyectos con los que no me sentía cómodo.

Pero ahora, para enfrentar esta etapa no tan agradable , necesito nuevos bríos y moverme cuidadosamente. Dejar de trabajar inmediatamente en lo que estoy haciendo no es una opción, porque aparte de ser irresponsable con mis clientes, también necesito pagar cuentas como todo el mundo. Pero estoy decidido a empezar una nueva etapa gradualmente.

Creo que ha llegado el momento de implementar mi propio negocio… bueno, una vez más, porque ya lo he intentado en pasadas ocasiones. Pero esta vez, quiero hacerlo muy estratégicamente. Mi plan es seguir haciendo mi trabajo actual por un tiempo… tal vez unos pocos años más. Pero al mismo tiempo estoy dando los pasos para implementar un negocio basado en una idea que tengo en la cabeza desde hace ya un par de años y que aparentemente no se ha implementado en Internet, al menos no de forma muy visible.

Quiero hacerlo muy bien esta vez. Y no sólo pensar en la implementación técnica sino en el plan de negocios, la financiación, las posibilidades de crecimiento e incluso la estrategia de salida si llego a lograr que la idea se convierta en un negocio rentable. Iré sin mucha prisa, pero sin pausa.

Es la manera como enfrento este punto en mi carrera que ha estado dominado en las últimas semanas por el tedio: Empezar un nuevo ciclo mientras el anterior se termina muy gradualmente.