Adopción homoparental – ¿Son las leyes de la Naturaleza simples caprichos?

Toda forma de discriminación basada en el género, religión, raza, cultura, política, opinión, costumbres o preferencias personales debe erradicarse. No es propio de una especie inteligente en una alta etapa de evolución.  Por esa razón, es reprochable que se discrimine a alguien por ser homosexual, pero igualmente lo es si se discrimina a los que pensamos que la estructura de la familia nuclear tradicional  debe defenderse porque es uno de los soportes fundamentales de la sociedad.

Los derechos civiles de una persona no pueden depender de sus preferencias sexuales, siempre y cuando, claro está, esas preferencias no atenten contra la libertad y los derechos de otro ser humano. Por lo tanto, los estados deben garantizar que las parejas homosexuales puedan legalizar un vínculo afectivo (más allá de la discusión semántica de si se llama o no “matrimonio” a ese vínculo legal), y también se deben garantizar los derechos de herencia, seguridad social y protección contra toda forma de discriminación.

Ahora bien, en el asunto de la adopción de un niño (porque de manera natural es claro que una pareja homosexual no puede concebir un hijo), se debe tener en cuenta que se involucra a una tercera persona y ese es el punto álgido.

Se pueden traer a colación los “estudios” que se quieran para justificar que la adopción homoparental es inofensiva, pero al mismo tiempo se podrá poner otro número de razones -muchas documentadas extensamente- que argumentan el porqué un niño necesita de un padre y una madre más allá de discusiones religiosas que incluyan las palabras “pecado” y “dios”.

El hecho es que la Naturaleza ha decidido que para concebir un hijo de forma natural, se hace necesario de un padre y una madre (excepto en esos casos especiales donde las especies son hermafroditas por naturaleza o se auto-inseminan). Y si nos adentramos a tratar de comprender este “capricho” de la madre Naturaleza, podemos ver como en el caso de las especies animales, los papeles materno y paterno en el desarrollo de las crías se marcan muy claramente en el comportamiento de los individuos de dicha especie: Vemos como, por ejemplo, a veces los padres son los encargados de traer el alimento mientras la madre cuida las crías (otra veces es al revés), o como se reparten las funciones necesarias para garantizar el desarrollo de las crías, por lo menos hasta que estén en condiciones de defenderse solas. Hay una gran variedad de comportamientos en el reino animal relacionados con la crianza de los hijos que sin duda nos asombran al recordarnos a nuestra propia especie y el papel del “padre” y la “madre”. Por supuesto, es más palpable en las especies más cercanas a nosotros como los mamíferos, pero incluso en los insectos se notan comportamientos claramente ligados con el instinto maternal y paternal.

Ahora bien, ¿son estas “normas sociales” de la Naturaleza simples caprichos? ¿Aplica eso sólo para los animales por ser seres inferiores guiados por sus instintos? ¿Podemos los humanos seguir llevando los límites de la Naturaleza al extremo? Claramente podemos, pero ¿podemos hacerlo sin consecuencias graves para la humanidad en el largo plazo? ¿Son esos límites de la Naturaleza simples normas destinadas a garantizar la supervivencia física de las especies y nunca tienen una implicación sicológica, emocional o espiritual?  ¿Da lo mismo ser criado por una padre y una madre que tener dos mamás o dos papás?

Claramente no es lo mismo ser criado por un padre y una madre que ser criado, por ejemplo, por una madre soltera o un padre soltero por las implicaciones emocionales y sicológicas que pueden afectar a un niño en menor o mayor grado. Los padres separados tampoco son lo ideal aunque eso es preferible que los padres que simplemente desaparecen.  Muchas personas concuerdan en que aunque las circunstancias hacen que la separación de una pareja sea lo mejor en algunos casos, es claramente beneficioso para un niño crecer en un ambiente familiar nuclear donde los roles de padre y madre están  claramente definidos y donde la fortaleza de la familia radica en el afecto que existe entre los miembros de dicha familia. Y la diferenciación de los roles de padre y madre no es algo impuesto por la cultura como algunos podrían argumentar, sino que es algo derivado de las leyes naturales, que aunque queramos o no, nos rigen y nos afectan no sólo en el aspecto físico, sino también en el aspecto mental y emocional.

Por ende, en el desarrollo de un niño también deberían considerarse las leyes naturales. Nuestro desprecio a dichas leyes nos puede causar mucho daño. Incluso diría que el desprecio a las leyes naturales es lo que está causando que los cimientos de  la humanidad estén en peligro de colapsar: No es al planeta que le hacemos daño. Olvidémonos de eso. El planeta Tierra no nos necesita. Ha estado aquí desde hace mucho tiempo antes de que apareciéramos y probablemente se quedará aquí millones de años más si desaparecemos por alguna causa.

No es natural que sobrevivamos a la caída en un precipicio a gran altura. No es natural que  comieramos piedras todos los días sin que afectemos a nuestro organismo en algún momento. Y no sería natural, por ejemplo, que viviéramos aislados bajo tierra sin que se afecte nuestra psicología y estado de ánimo emocional o que estuviéramos las 24 horas en la oscuridad (eso claramente afectaría no solamente nuestro cuerpo). Ir en contra de la Naturaleza tiene el potencial de afectarnos en varios aspectos, y no sólo en el físico.

Una cosa es usar técnicas de fertilización artificiales o que un hombre y una mujer decidan adoptar un niño para saltarnos un límite menor y circunstancial, que llevar los límites de la Naturaleza al extremo para borrar (como por decreto) aquella norma que dice que un niño debe tener un padre y una madre. No se trata de simple biología orgánica. ¿Hasta cuando nos quedará tan difícil entender eso?

Y ya basta de acusarnos a los defensores de la estructura familiar tradicional de que seamos unos trogloditas. Merecemos respeto. Si no fuera por esa estructura familiar a lo mejor la humanidad ya hubiera colapsado y desaparecido desde hace mucho tiempo de este planeta.