Bogotá, la metrópolis con excelente… potencial

Bogotá es la única metrópolis actual de Colombia, y la cuarta más poblada en Hispanoamérica después de Ciudad de México, Buenos Aires y Lima. Los colombianos tenemos otra ciudades grandes como Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena, pero en esos lugares aún hay un gran ambiente provinciano y regional que las hace diferentes a la capital que es una verdadera urbe de total confluencia nacional donde es incluso algo difícil encontrar personas nativas de Bogotá si tomamos una muestra aleatoria de gente en la calle. Bogotá podría ser mucho más cosmopolita si no se impusiera el subdesarrollo perpetuado por los políticos mediocres que la han gobernado.

Bogotá es una bella ciudad andina asentada en una sabana de espectaculares paisajes y rodeada de montañas de la cordillera oriental (subdivisión de la cordillera de los Andes) con un clima muy propicio para trabajar o estudiar. Una mezcla de frio montañero y trópico que produce un clima variado casi todos los días y que la pueden hacer pasar frecuentemente de fuertes aguaceros a muy soleados ambientes en poco tiempo.

No soy de Bogotá pero me gusta vivir aquí. Aunque extraño a Cali, creo que Bogotá seguirá siendo por mucho tiempo mi lugar de residencia. Es una ciudad de gente distante, con agresividad (y a veces violencia) urbana, sin esa cercanía y calidez que tienen en otras partes del país; pero la gente distante es lo normal en una metrópolis y hasta cierto punto también lo es la agresividad urbana en una población tan inmensa (alrededor de 9 millones de habitantes), mucho más si es parte de un país subdesarrollado como Colombia con un problema muy grave de desigualdad social. Aun así, creo que son más las ventajas de vivir en Bogotá. Resumiendo, viviendo en Bogotá me siento mucho más conectado al mundo que en otras partes de Colombia.

Pero me gustaría que esta ciudad tuviera una mejor infraestructura. Hay demasiados problemas de movilidad y también de atención social en muchos sectores que abarcan el sistema de salud, la educación y el bienestar de la gente más pobre.

Me enoja que Bogotá no tenga un metro. Es una cosa increíble que ni siquiera el subdesarrollo de Colombia lo justifica. Esta ciudad debería tener metro al menos desde los años 1970s, es una verguenza que tengamos un sistema de buses ineficientes e insuficientes que tal vez son adecuados para ciudades medianas como Cúcuta, Bucaramanga o Ibagué pero no para Bogotá. De hecho Cali, Barranquilla y Cartagena parecen destinadas a cometer el mismo error de Bogotá y seguir dejando pasar el tiempo sin empezar a construir metros allí para una verdadera solución escalable en el futuro que invite a la gente a preferir el transporte público en vez de atestar las calles de carros contaminantes y caros.

El alcaldito que tenemos ahora, que posa de gran urbanista de talla mundial pero que insiste, como un mentecato, en la ampliación del sistema de buses que se inventó, parece que por fin accedió a construir el metro aunque elevado porque subterráneo es demasiado caro y además porque así, según él, la gente puede turistear mientras se transporta (tremenda imbecilidad). Parece que la afectación en el paisaje urbano (como sucede en Medellín) con las horrendas moles de cemento necesarias para sostener un metro elevado son una cosa menor para este ser de cerebro minúsculo con esa mentalidad típica llena de falta de pensar en grande y falta de proyección hacia el largo plazo.

Afortunadamente será una línea de metro más bien corta que podrá ampliarse luego, por lo que al menos hay la esperanza de que los próximos alcaldes hagan la ampliación de manera subterránea, al menos en la mayoría del trazado.

Con un metro subterráneo digno y eficiente que tenga estaciones en todas las localidades, más sistemas de buses locales (donde cada localidad tenga sus propias rutas internas y autónomas para repartir a la gente entre los diferentes barrios),  Bogotá podría empezar a aplicar medidas mucho más eficaces para mejorar la movilidad. Por ejemplo, pensar en una prohibición total del uso del automóvil particular en ciertas horas y no sólo por número de placa con el consiguiente impacto ambiental y de tráfico en horas pico durante días laborales.

Pero pretender que los que tienen automóviles prefieran a ese indigno, provinciano e ineficiente sistema de buses llamado Transmilenio es algo estúpido. Muchos incluso prefieren comprar una motocicleta. Tal vez Enrique Peñalosa sería un gran alcalde de Cúcuta, Bucaramanga o Ibagué. Son ciudades más al nivel de él. Y no pretendo menospreciar a esas ciudades, pero claramente los problemas de infraestructura y movilidad son allá mucho más manejables que en Bogotá y el sistema de esos busecitos puede ser 100% suficiente.

Hay muchas otras cosas que mejorar en Bogotá que en realidad son como 40 pequeñas ciudades en una. Creo que Bogotá debería tener más un gobernador que un alcalde, y que cada localidad elija de manera democrática su alcalde (propuesta que no fue aprobada recientemente en el Congreso) con lo que sería necesaria también un reforma de autonomía presupuestaria local.  De esa manera habría más oportunidad de mejorar por ejemplo algunos servicios de salud y educación básicos, o el parcheo de las calles internas en los barrios, con una mejor atención también hacia la gente más necesitada invirtiendo los recursos,  los cuales son actualmente asignados desde el nivel distrital, en un distrito con una población mayor a la de países como Uruguay o Costa Rica. También se debería replantear el número de localidades pues el que haya localidades tan monstruosamente grandes (por ejemplo Kennedy) con poblaciones mayores que las de muchas otras ciudades colombianas, es un signo de una mala división administrativa que a la larga significa una mala distribución de la inversión social, lo que ocasiona a su vez mayor desigualdad social. Mi opinión es que las localidades deberían tener un mínimo de 100.000 habitantes y un máximo de 300.000 habitantes.