Labrar el destino pero no forzar las cosas

Tengo el dogma de la correspondencia 50 / 50 del destino. 50% predestinación y 50% destino  labrado por uno mismo.  Por eso, creo que los buenos hábitos, los planes de vida y la tenacidad son importantes para avanzar.

Pero no se deben forzar las cosas. El sufrimiento gratuito, al igual que la preocupación, no sirve absolutamente para nada positivo. Preocupación, como la misma palabra lo indica, es ocuparse antes de tiempo. Hay que ocuparse de las cosas en el tiempo señalado o planeado. Y no más. La preocupación es inútil.

Forzar las cosas implica ir contra la madre Naturaleza. Y también implica ir contra las leyes del padre Tiempo. Y sea como sea, la Naturaleza y el Tiempo nos dominan en esta vida. Ir en contra de ellos es una pérdida segura.

Ante los problemas, se debe establecer primero si tienen solución. Si no hay solución, entonces hay que dejar de ocupar tiempo en eso. No hay razón sensata para seguir haciéndolo. Cualquier minuto gastado de más en este tipo de problemas es mera preocupación. Y, como ya dijimos, eso es inútil.

Si hay solución, entonces se debe trazar un plan de acción con tiempos establecidos, tareas para ejecutar y una flexibilidad moderada para cambiar el plan de acción conforme se va avanzando en su ejecución. Y listo. ¡Manos a la obra! Pero respetando los tiempos establecidos, porque de lo contrario se genera preocupación. Y esta es inútil.

Y si los supuestos no se dan, o pasan cosas imprevistas, entonces se vuelve a aplicar el método partiendo de la pregunta: ¿Hay solución? Si no la hay, entonces abortemos el plan y dejemos de pensar en eso. A dedicarnos mejor a otras cosas más productivas o enriquecedoras para nuestra vida.

Es sencillo.

99 años

Yo no quiero vivir 100 años. ¿Para qué? Me parece exagerado. ¿Qué hace uno a los 100 años? ¿Dormir 20 horas diarias? ¿Sentarse todo el día en una mecedora? ¿Hablar cosas ininteligibles que nadie entiende y que a nadie le importan? Nah.

Eso de vivir 100 años es como muy extremo. Además lo más probable es que muchos seres queridos y amigos ya habrán muerto y si no se tuvieron hijos pues uno estará sólo o con una esposa igualmente envejecida y llena de achaques. Nah.

Yo no quiero vivir 100 años. La verdad es que… sólo quiero vivir 99 años. Eso sí me parece decente. 🙂

Cumpliré 99 años en el 2074. Así que espero llegar hasta ese año. Pero ni uno más. Es que cumplir 100 me parece muy extremo…

Chela

Cuando tenía unos 19 años, vivía en la ciudad de Cali en una casa dividida en varios apartamentos donde algunas cosas eran compartidas entre todos: La puerta de la  entrada, el lavadero, el patio y el tendedero. Fue una de las muchas casas en las que viví cuando era más joven. Fue allí que conocí a Chela, una treintañera de raza negra procedente del pacífico colombiano (no sé exactamente de donde, tal vez del Chocó o Buenaventura). Era una vecina que vivía en otro de los apartamentos. Vivía sola y era oficinista. Nunca tuve una relación cercana con ella. Sólo era la vecina. Pero hoy en día, desearía haberla conocido más. Lamentablemente ya eso no es posible porque Chela se fue para siempre.

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La magia espiritual de una miserable monedita

Cuando estaba adolescente y estudiaba me pasó algo extremadamente curioso. Algo que puede parecer a simple vista demasiado insignificante pero que para mí ha sido la prueba reina de la existencia de un mundo invisible que no podemos ver con nuestros ojos físicos pero que tiene una incidencia demasiado grande en la vida sobre este minúsculo y hermoso planeta. Paradójicamente, esta prueba reina está ligada a algo material y a una graciosa situación nada seria e incluso un poco infantil.

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En realidad no existen los adultos

Frecuentemente me pillo siendo muy inmaduro. A veces creo que pienso muy similar a cuando era niño. Las mismas bobadas. Los mismos berrinches. Las mismas inseguridades. Lo diferente es que ya no hay tanta inocencia y que me sentiría patético si alguien averigua que sigo siendo el mismo niño de siempre sin importar la edad que tenga.

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Espontaneidad total sin planes y objetivos: ¿La clave para encontrarse uno mismo?

En nuestra sociedad moderna, que supuestamente es guiada por una brújula racional aunque eso es claramente cuestionable, hay una especie de sobre planeación que supuestamente asegura una mejor coordinación de lo queremos conseguir colectivamente y una probabilidad más alta de éxito. Pero la sobreplaneación realmente entorpece la fluidez de la vida llevándonos muchas veces a la parálisis por análisis, a vivir unas vidas con constantes interrupciones de lo urgente sobre lo importante y a una lucha incesante entre nuestra mente y nuestra alma.

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¿Qué pasa después de que uno muere? Sólo divagaciones.

Debido a que alguien que conocía murió hace muy poco, he estado pensando mucho por estos días en la muerte y en las posibilidades de lo que pueda pasar después de morir. Como agnóstico que soy, eso es igual que filosofar con muchos supuestos porque mientras estemos en esta vida de cualquier manera jamás podremos saber exactamente lo que ocurre, pero creo que es inevitable no pensar un poco en aquello cuando el turno de la muerte le toca a un ser cercano.

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Superar la mediocridad

Ser promedio es lo normal. Se supone que la mayoría de las personas son personas promedio, con una vida convencional. O sea que la mayoría de las personas viven una vida mediocre, aunque esa palabra tenga una connotación negativa.

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Imprescindible escribir

Hace rato que no escribía en este blog debido a las ocupaciones. Primordialmente al trabajo. Ahora volví y aproveché para cambiar el theme por algo un poco más presentable, aunque la verdad es que casi nadie lee este blog, pero pues eso no importa. Lo concebí como un entrenamiento para aprender a escribir, aunque si alguien lo lee pues será un plus.

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Aníbal, el forastero. Viviendo en un mundo ajeno.

Aníbal fue dejado en el planeta Blue por sus padres. No era un adulto todavía. Era muy joven aún pero ya tenía uso de razón. No es que lo hayan abandonado a su suerte. Al contrario, por alguna razón muy lógica y trascendental, que no se va a explicar aquí, tuvieron que dejarlo. Blue era un planeta muy especial, distinto pero con una vitalidad encantadora. Ellos pensaban que probablemente Aníbal se pudiera adaptar muy bien a la vida de ese planeta.

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La madre Naturaleza y el padre Tiempo

Nuestra existencia, desde meses antes del nacimiento hasta nuestra muerte, esta confinada al Espacio-Tiempo que constituye la realidad que conocemos. Sea una mera ilusión de nuestra mente o no, no hay forma de escapar permanentemente de dicha realidad. Por lo menos no una que conozcamos “racionalmente” sin que implique perder la vida… o al menos perder la razón.

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El correcto timing. La sabiduría de los ciclos.

La soberbia y la desesperanza tal vez se puedan incluir entre las emociones más extremas. Son sentimientos casi contrarios pero se parecen en algo: Nacen de la ignorancia y el desconocimiento de que en esta vida, todo, absolutamente todo (incluso la vida misma), tiene ciclos ondulantes y una duración limitada. Nada es para siempre en este mundo terrenal. Todo tiene principio y fin, expansión y contracción, aceleración y desaceleración.

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La inutilidad de la religión y dogmas impuestos por terceros

Para los miembros de una religión, hay poco espacio para el pensamiento crítico con respecto a sus creencias. Y desde un punto de vista pragmático las religiones son sólo creencias implantadas por alguien más. Generalmente no hay evidencias sólidas que respalden dichas creencias, sino conceptos abstractos respaldados por lo que llaman fe.

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Tratando de entender la depresión

No creo que haya enfermedad más difícil de entender que la depresión. Me llama la atención que parece que cada vez es más la gente que la padece y me sorprenden algunos testimonios de los que la sufren o la han sufrido en alguna oportunidad. Es algo que pareciera no tener una causa clara, sino más bien causas hipotéticas de toda índole abarcando desde la genética hasta factores sociales, culturales y ambientales. Lo más aterrador de esta enfermedad es su recurrente relación con algo tan terrible como el suicidio.

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Misantropía en la gran ciudad – [Bogotá]

La misantropía se define como una aversión al género humano sin especificar ninguna persona o ningún grupo de personas. Un rechazo general a las características compartidas por la mayoría de lo que se engloba en lo que conocemos como humanidad. Algo complejo teniendo en cuenta que quien la padece es también un ser humano. Han existido y existen personas catalogadas así en mayor o menor grado  y creo que no hay ambiente más propicio para la incubación de estos seres que las grandes metrópolis del mundo… aquellas con más de 3 millones de habitantes.

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Esporádicos pensamientos apocalípticos

De vez en cuando me asaltan esos pensamientos raros de que algo muy turbio se está asentando cada vez más entre nosotros con el fin de destruir a la Humanidad, o a la mayor parte de ella, en un futuro no muy lejano… más bien en el corto plazo. Tal vez en un plazo máximo de 20 años a partir de la fecha. Pero después… pasan… y prefiero pensar que el mundo en realidad siempre ha estado embrollado; que los humanos siempre hemos tratado de organizarnos en medio de nuestro desastre… desastre que nos acompaña desde el inicio de nuestra historia. Y que será así durante muchos siglos o milenios más.

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Y ahora soy doblemente tío

Mi hermana acaba de tener su primer hijo. No sé si tendrá más, pero de cualquier forma, estoy muy feliz por ella. Ha pasado por situaciones difíciles y sinceramente pensé que no iba a poder ser madre. Es mi segundo sobrino.  El primero es el hijo de mi hermano que nació hace ya más de 2 años y al que lamentablemente no he visto mucho por cosas que no viene al caso mencionar. Así que, aún no soy papá y no sé si lo seré, pero ahora soy doblemente tío.

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Predestinación (karma) y libre albedrío – Dos caras, la misma moneda

Hay varias formas de ver la “voluntad de Dios” en las vidas de las personas: Una es aquella en la que Dios le ha dado al humano el 100% de la responsabilidad de lo que pase con su vida (libre albedrío total) y en donde nada está configurado de antemano por un destino, excepto tal vez el día y el sitio en que nacemos y nuestros padres  los cuales serían escogidos caprichosamente al azar. Otra es la que podríamos llamar “determinística”  en la que, al contrario, Dios o el destino o la Naturaleza o lo que sea ha determinado absolutamente todo lo que debe pasar y como debe pasar, desde lo más trivial hasta lo más trascendental  con una precisión milimétrica y en donde el libre albedrío es sólo una triste ilusión del ser humano (para mi sorpresa, personajes muy inteligentes como Albert Einstein creían que es de esta forma en que nuestra vida funciona). Y una tercera, en la que hay una mezcla de destino y libre albedrío en equilibrio y en conexión con un camino evolutivo espiritual que debemos seguir.

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Del miedo a la oscuridad y una noche terrorífica

Aún hoy en día, en ocasiones, le temo a la oscuridad. No todas las noches, pero de vez en cuando, por alguna razón, siento nervios y comienzo a divagar sobre si siento la presencia de alguien en la habitación o es sólo mi imaginación, o de verdad los ojos de algún ser sobrenatural me miran en medio de la negrura de la noche, o alguna energía incompresible de otra dimensión está tratando de incomodarme y hacerse sentir… Recuerdo aquel momento donde mis temores nocturnos tuvieron un punto crítico cuando era niño. Y, claro, muchas cosas que pasan cuando somos niños, nos marcan para siempre.

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¿Por qué Dios permite el sufrimiento?

Esa pregunta se la hacen algunas personas al vivir circunstancias que parecen poner a prueba su fe. Es tal vez inevitable preguntárselo cuando se viven situaciones extremas que resultan irritantes, tristes o angustiantes; o simplemente cuando somos testigos de tanta maldad, desconsuelo y desdicha en el mundo. Me imagino que los ateos (aquellos que supuestamente no creen en Dios) responderían que Dios permite el sufrimiento simplemente porque no lo puede evitar, pues un ser que no existe no puede hacer nada al respecto.

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Ser diferente nos conduce a la soledad, pero no necesariamente nos condena

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Desde muy pequeño he tenido algunos inconvenientes para pensar y actuar de la forma convencional. No es que tenga algún problema de entendimiento o algo por el estilo. Es más como la forma en que proceso las cosas. O no estoy muy seguro, pero por alguna razón, mi forma de ver las cosas, de entenderlas y mis intereses en la vida no están muy en línea con los de la gente “normal”. Por supuesto, no soy muy especial. Se que hay personas en la misma condición, pero de cualquier manera, somos una minoría. Somos los “raros”. Y parece congénito. Para mal o para bien.

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Somos Espíritus experimentando la Naturaleza tridimensional

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Los anímales y las personas somos ante todo Espíritus. En esta vida que vivimos sobre este espacio en el que se observan sólo tres dimensiones físicas (sin contar el tiempo), interactuamos por medio de una instancia de dicho Espíritu que podemos llamar avatar. El espíritu es eterno y divino. El Espíritu es parte de Dios. Y cada Espíritu está inmerso en un viaje eterno con evoluciones e involuciones a lo largo del camino.

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