Ciclos del sueño

Tratando de encontrar soluciones para los problemas de sueño que tengo, sin involucrar medicamentos a los cuales les tengo mucho recelo, me puse a estudiar y leer sobre el funcionamiento fisiológico de nuestro cuerpo y cerebro cuando dormimos.

En general, cuando dormimos lo hacemos en ciclos que se van repitiendo hasta que nuestro cuerpo ya no requiere más sueño (o hasta que el despertador y las obligaciones nos lo permitan). En cada ciclo, que dura alrededor de 80 minutos (1 hora y 20 minutos), pasamos por 4 etapas (con transiciones suaves entre una y otra): 

  • Etapa 1 (adormecimiento): Nuestro cuerpo comienza a relajarse y estamos en ese estado intermedio entre la vigilia y el sueño que normalmente es bastante agradable porque pareciera que las preocupaciones y las tensiones de la vida van desapareciendo para sumergirnos en una quietud bastante disfrutable. Sin embargo, a veces en esta etapa (y lo digo por experiencia) también suceden cosas extrañas, como aquellas sensaciones de caída o incluso visiones raras que muchos interpretaran como fantasmas o espíritus que se aparecen. Los que roncan, empiezan a hacerlo suavemente, pues la relajación de los músculos en la parte superior de la garganta comienzan a obstruir el aire. Nuestro cerebro está en un estado alpha, mucho más relajado que cuando estamos despiertos en modo beta (o gamma en condiciones mentales o emocionales muy intensas). Esta etapa es la más corta y dura alrededor de 9 minutos. 

 

  • Etapa 2 (sueño ligero): Aquí ya estamos oficialmente dormidos pero nos podemos despertar con cualquier ruido o estímulo que interfiera el sueño. Despertarse aquí puede que a veces cause malgenio, pero no es difícil levantarse pues no nos hemos sumergido mucho en el  mundo de Morfeo. Nos desconectamos del mundo terrenal pero esa desconexión es tenue aún. Recuperamos energía física y le damos un pequeño descanso a la mente. En las siestas tomadas después del almuerzo, normalmente llegamos hasta esta etapa y luego nos levantamos con más energía para seguir la jornada. Por eso se recomienda que las siestas duren como máximo 40 minutos, porque más allá el sueño se hace demasiado pesado y en vez de levantarnos revitalizados nos sentiremos perdidos, somnolientos e incluso irritados o tristes. Los que roncan, lo hacen más fuerte y probablemente necesitaran cambiar de posición para dejar de hacerlo, pero a los roncadores crónicos ni siquiera el cambio de posición los hace parar.  La llamada “higiene del sueño” es muy importante para no despertar en esta etapa durante las noches (crear el ambiente propicio para dormir: Silencio, oscuridad, rutina, sábanas limpias, temperatura fresca pero no tan fría, estomago relajado sin llenura, cero pantallas). Nuestro cerebro está en un estado theta. Es la etapa más larga y dura alrededor de 31 minutos.

 

  • Etapa 3 (sueño profundo): Aquí es cuando estamos desconectados del mundo terrenal y el despertar se hace sumamente pesado y difícil. Llegando a este estado algunos pueden incluso soportar ruidos o hasta sacudidas para seguir durmiendo como si nada. Aquí conseguimos el verdadero descanso reparador para nuestro cuerpo y mente. Podríamos decir que, como las máquinas cuando se apagan, nuestro cerebro y cuerpo se enfrían para que al activarse nuevamente funcionen mucho mejor y, al igual que se puede hacer con un servidor de aplicaciones, nos reseteamos eliminando algunos procesos inútiles de la mente, al tiempo que le hacemos mantemiento al cuerpo y al alma para dejarnos en una mejor condición que la que teníamos al empezar el ciclo. Es el verdadero estado de reposo total, solo superado por un coma, la muerte o algunos tipos de meditación profunda. Es el destino al que siempre queremos llegar cuando nos acostamos a dormir por toda una noche.  Los que roncan lo hacen todavía más fuerte, pero muchos tristemente se despiertan por un problema llamado apnea del sueño, la que es una enfermedad terrible ya que no permite ni al cuerpo ni al cerebro descansar totalmente y eso causa un gran número de complicaciones que van desde el cansancio físico y mental constantes hasta el Alzheimer, pasando por un estado de ánimo tendiente a la depresión. En esta etapa nuestro cerebro está en un estado delta. Esta etapa dura alrededor de 20 minutos.

 

  • Etapa 4 (REM): Y aquí estamos sumergidos totalmente en el mundo de Morfeo (nuestras pupilas se mueven similar a cuando estamos despiertos pero mucho más rápido como si estuviéramos viviendo dentro de otra dimensión que se mueve a un ritmo más acelerado que el mundo terrenal). El despertar, al igual que en la etapa 3, también es pesado y difícil aunque probablemente un poco menos, pues el cerebro, a diferencia del estado delta, se encuentra muy activo. Incluso puede, por momentos, estar más activo de que lo normalmente está en estado de vigilia. Esta es la etapa de los sueños. Y es una etapa también muy importante, pues aquí el cerebro corre sus rutinas de reparación de conexiones neuronales, consolidación con mejor indexación de nuestra memoria, incremento de la inteligencia, asentamiento de los nuevos conocimientos. Los que roncan con apnea del sueño frecuentemente no logran llegar a esta etapa lo cual es algo DEMASIADO grave. Si nunca recordamos nuestros sueños puede ser que se nos esté dificultando llegar hasta acá y eso es algo sumamente peligroso. Aunque también puede ser que, para nuestra fortuna, jamás nos despertamos antes de que termine esta etapa, lo que quiere decir que culminamos felizmente el ciclo del sueño. En esta etapa nuestro cerebro está en formato multiestado: Beta, alpha, theta e incluso gamma cuando soñamos cosas que nos causan fuertes emociones. Esta etapa dura alrededor de 20 minutos, cosa que es curiosa y muy interesante, pues muchos sueños parecen durar más tiempo, lo cual sugiere que efectivamente el ritmo temporal en esta etapa parece comprimirse e ir mucho más acelerado desde el punto de vista de un observador externo en el mundo terrenal.

Después de la etapa 4 comienza un leve despertar donde estamos adormecidos pero listos, ya sea para empezar un nuevo ciclo o para levantarnos  y seguir con nuestras vidas humanas.