El correcto timing. La sabiduría de los ciclos.

La soberbia y la desesperanza tal vez se puedan incluir entre las emociones más extremas. Son sentimientos casi contrarios pero se parecen en algo: Nacen de la ignorancia y el desconocimiento de que en esta vida, todo, absolutamente todo (incluso la vida misma), tiene ciclos ondulantes y una duración limitada. Nada es para siempre en este mundo terrenal. Todo tiene principio y fin, expansión y contracción, aceleración y desaceleración.

Cuando somos soberbios sobrevaloramos nuestras habilidades, ventajas o fortalezas sin tener en cuenta que  más adelante en el tiempo nuestras torpezas, desventajas y debilidades nos pondrán en situaciones difíciles y probablemente necesitando de aquellos que fueron víctimas de nuestra soberbia.

Por otro lado, la desesperanza asume que todo lo que está mal seguirá mal por siempre o incluso empeorará. No sorprende que la desesperanza sea causa de suicidios.

La sabiduría de los ciclos nos ayuda a evitar tanto la desesperanza como la soberbia. Saber que lo que hoy está arriba bajará en el futuro y viceversa nos pone en un contexto más amplio de la vida. Por ejemplo, lo que hoy está barato en un tiempo estará caro (a menos que deje de existir) para después probablemente empezar a bajar de precio de nuevo.

Aceptar la realidad cíclica también puede ayudarnos a que avivemos nuestros sentidos para detectar el correcto timing al tomar decisiones. Es decir, la decisión apropiada para el momento apropiado.

Y es que muchas cosas en la vida dependen del correcto timing. Junto a la perseverancia, decisiones tomadas en el momento correcto serían tal vez las características en común más importantes de las personas exitosas. Por supuesto, no sólo hay que tomar las decisiones sino poner manos a la obra, porque de lo contrario todo se queda en planes que no se concretan.

Desafortunadamente, el arte de dominar el correcto timing no es sencillo de aprender. De hecho es muy poco probable que lo aprendamos de manera académica.

Saber cuándo es el momento más adecuado para decidir cosas y actuar es una cuestión que depende en algo de nuestra formación (ya sea académica o empírica), pero más que eso, es algo que depende de  la experiencia, de los años, de las canas, del aprendizaje adquirido al fracasar. No se trata de una fórmula científica, o al menos no de una que conozcamos.

De todas maneras, la formación teórica puede ser una importante ayuda en el asunto de aprender a tomar buenas decisiones. Por ejemplo: Intentar comprender los ciclos biológicos, los ciclos económicos o los ciclos astronómicos es revelador; conocer la Historia del mundo también es extremadamente útil; tener bases matemáticas sólidas es igualmente un catalizador. Tal vez las personas más jóvenes no puedan tener la experiencia que sólo dan los años, pero una educación de calidad les da herramientas a sus cerebros para funcionar de manera más eficiente y eso facilita el camino a la sabiduría de los ciclos.

Desafortunadamente, sin la experiencia que dan los años, hasta las jóvenes mejor preparados académicamente terminan muchas veces tomando decisiones estúpidas guiados por la soberbia de creerse los mejores y saberlo todo o, por el contrario, debido a la desesperanza causada por los primeros fracasos de sus vidas, que al ser los primeros dan la sensación de ser los más terribles (y tal vez los sean temporalmente, pero lo más probable es que con los años perderán relevancia).

Igualmente, la experiencia por si sola sin una formación sólida (así sea de manera empírica) puede que no sea suficiente para tomar buenas decisiones. En el mundo también hay muchos viejos estúpidos que, a pesar de su edad y experiencia, cometen los mismos errores una y otra vez como consecuencia de su pobre formación (lo cual no tiene necesariamente que ver con si fueron a la Universidad o no).

La sabiduría de los ciclos es tal vez la clave para conseguirse, con el tiempo, una mejor vida. Saber que tanto las alegrías como las tristezas son pasajeras, o  que esa terrible situación por la que pasamos en un momento determinado es sólo algo temporal, o que confiar en que todo seguirá mejorando o empeorando indefinidamente es tonto. Las reacciones emocionales moderadas, la prudencia y el correcto timing para tomar decisiones hacen que con el tiempo nuestra vida mejore al volvernos seres adaptables a las diferentes circunstancias de la vida… seres capaces incluso de sacar provecho hasta de las situaciones más desfavorables.

Las sabiduría de los ciclos es también actuar como aquellos inversionistas financieros que ven oportunidades cuando las acciones  o los bienes raíces están baratos o cuando vislumbran un buen potencial de negocio basados en una necesidad no satisfecha en el mercado, pero por supuesto, la sabiduría de los ciclos no se limita únicamente a la parte económica, sino que abarca todos los aspectos sociales y personales: la política, nuestras relaciones con los demás, nuestro cuerpo, nuestro estado mental y nuestras emociones.