Criptomonedas (Bitcoin / Algorand): El futuro casi-presente del dinero

Las criptomonedas están aquí para quedarse. Puede que actualmente haya una burbuja mediática pero en el fondo las criptomonedas y la blockchain en sí, no son una moda pasajera. Tampoco son, como algunos piensan, una mina de oro con exclusividad para élites, ciertos aventajados o geeks tecnológicos que entiendan eso tan complicado. Muy seguramente al final de la próxima década, al menos el 80% de la población estará usando criptomonedas, aunque posiblemente una minoría cada vez más pequeña seguirá usando el dinero físico y las tarjetas de crédito/débito con el denominado dinero fiat “convencional”, cuyo uso será cada vez más restringido debido a que cada vez menos comercios lo recibirán como pago debido a las complicaciones contables y legales que son automatizadas y superadas con las criptomonedas.

Por supuesto, a la tecnología le faltan ajustes. En el caso del Bitcoin, que parece ser la criptomoneda más popular actualmente, hay tres cuellos de botellas: Ciertas sospechas legales sobre su origen y algunos usos particulares, problemas de escalabilidad y desempeño en la confirmación de las transacciones, y un problema ecológico con su forma de trabajo mediante una red cada vez más demandante de energía que tampoco parece muy sostenible en el tiempo.

Pero eso son problemas solucionables. Y de hecho pronto aparecerá en el mercado  libre Algorand, una criptomoneda llamada a solucionar los problemas de escalabilidad, energía y también de legalidad pues su proyecto parece tener más apoyo institucional, o por lo menos apoyo académico y de inversionistas. El proyecto es liderado por Silvio Micali, profesor italiano del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), experto en criptografía y seguridad informática.  Algorand se basa en un sistema donde el tiempo de confirmación de las transacciones será escalable al no depender del creciente tamaño de la red sino de un número fijo de “confirmadores confiables” escogidos mediante un algoritmo (no siempre son los mismos confirmadores), por lo que cualquier transacción demoraría solo unos pocos segundos/minutos sin importar que tantos usuarios hayan en la red en un momento dado. Con este esquema no se necesitan mineros pues la creación de nuevas “divisas” se daría por un rápido consenso algorítmico y por lo tanto tampoco se necesita de un gran poder computacional centralizado en pocas manos (el talón de Aquiles de la supuesta democratización del dinero en Bitcoin) con la consecuente desaparición del problema ecológico en el uso de la energía.

Ya hay algunas críticas para Algorand. Particularmente por su falta de “incentivos” para mantener la red funcionando, es decir la posibilidad de obtener un beneficio como lo tienen los mineros en Bitcoin. En principio, en Algorand no habría forma de ganar dinero dentro de la misma red. Pero eso es sólo un asunto temporal que afectaría a una minoría; estoy seguro que algo vendrá más adelante en ese aspecto y muchos negocios internos podrían prosperar dentro de Algorand.

Se supone que en un año más o menos podremos empezar a hacer transacciones con esta nueva criptomoneda que promete bastante.