Donald Trump: Otra gran decepción que nos confirma una pronta Distopía

Hace ya casi un año y medio, cuando Donald Trump se posesionó como Presidente de los Estados Unidos, quería creer y tenía mucha esperanza de que detrás de su conocida bravuconería y fantochada, podría estar alguien que tuviera el carácter y la decidida voluntad de recuperar el sitial de Estados Unidos como líder democrático del mundo con suficiente autoridad moral y con poder para proteger los aliados democráticos que se vieran amenazados por regímenes autoritarios. Pensé, tal como lo insinuó en su campaña, que tendría el valor para enfrentar comercialmente el dominio de China y recuperar la posición dominante de Estados Unidos en muchas industrias globales con la consecuente creación de empleos que pusiera fin al crecimiento sostenido de la desigualdad social en aquel país. Mis esperanzas se quedaron sólo en eso.

Trump ha resultado ser una total decepción. Por lo menos hasta ahora. Eso era muy previsible, dirán algunos.

No sólo China continua expandiendo su monopolio y poderío comercial en el mundo, sino que ha comprobado una vez más que tiene el sartén de la economía global por el mango a tal punto que Estados Unidos tiembla de miedo ante la posibilidad de una guerra comercial cuando el gobierno de Trump intenta algunas escaramuzas de prueba como aquella de subir aranceles a ciertos productos. Que los imponen, que no los imponen, que los reimponen. Nada de verdadera decisión para parar a la potencia asiática en sus exitosos intentos de seguir robándose los empleos del mundo occidental, las fábricas, los empresarios y la propiedad intelectual.

Aparte de eso, Vladimir Putin se sigue burlando de la Democracia, asesinando opositores y perpetuándose en el poder. Nadie hace absolutamente nada contra este mafioso. La gran potencia democrática administrada por Donald Trump es un tigre de papel frente a Rusia, que cada vez es más beligerante, arrogante y desafiante con su poder nuclear.

Así mismo, Trump sigue teniendo relaciones estrechas con varios dictadores, como los de Arabia Saudita o todos esos reyezuelos corruptos y retrógrados del medio oriente que piensan que todavía vivimos en los tiempos de Las Mil y Una Noches, perpetuando también la hipocresía americana de venderse como los abanderados número uno de las libertades civiles mientras ayuda a que estos dictadores árabes sigan disfrutando de las mieles del poder y sus indignantemente enormes riquezas.  Todo sea por negocios. Petróleo. Dinero.

Ah, pero eso sí, el señor Trump es muy valiente para constantemente referirse a México (una nación con muchos problemas pero respetable y democrática) como una cloaca desde donde les envían a los americanos toda suerte de males y gente malvada que está acabando con la paz y la tranquilidad del pueblo americano. ¡Qué hipócrita!

Muy al contrario, México es un país amigo que beneficia a Estados Unidos con el comercio bilateral vibrante. Ambos países se necesitan y es incomprensible el tono fuerte y hasta xenófobo que Trump sigue manteniendo contra ese país hispanoamericano, hermano de Colombia.

Si es por el tema del narcotráfico, que está llenando de cada vez más violencia y muertos al territorio mexicano, hay claramente responsabilidad compartida y la lucha contra eso necesita una transformación para tratar las drogas como un gran problema de salud pública con una gradual legalización que pueda permitir eventualmente el fin del narcotráfico.

Es triste como Estados Unidos sigue su debacle sostenida y profundizada en los gobiernos de Bush y Obama. Es una potencia decadente que le abre la puerta a un mundo distópico en un futuro muy cercano dominado por corporatocracias de élites económicas demasiado poderosas y también con grandes áreas geográficas dominadas geopolítcamente por la alianza autoritaria sino-rusa mientras la Democracia real se va al exterminio.

¡Qué decepción resultó ser Donald Trump! Sin embargo muy probablemente será reelegido en 2020 por sus supuestos “buenos” resultados económicos, que realmente están muy basados en burbujas y especulación.  2020, justamente el año en que muchos expertos económicos prevén que inicie gradualmente una escalofriante recesión económica en todo el mundo.