El calendario es más importante de lo que creemos

Ya se ha dicho reiteradamente que la madre Naturaleza y el padre Tiempo rigen de manera primordial nuestras vidas. Y el calendario, al igual que el reloj, es una convención para medir y comprender el Tiempo, aunque realmente comprender el Tiempo en toda su dimensión es demasiado difícil para nosotros y nuestros limitados sentidos. Sin embargo el calendario debería ser más que otro invento para sentir el transcurso de los días. El calendario debería también estar conectado con la madre Naturaleza y el Cosmos… y de hecho, esa fue la intención original cuando se crearon la mayoría de los calendarios.

El calendario gregoriano, que usamos actualmente, es una chambonada para tratar de emular el año solar (o trópico) y la duración de un ciclo lunar (mes) con una longitud variable que no tiene mucho sentido (unos meses son de 28/29 días, otros de 30 días y otros de 31 días).

Pero más allá aún, si de regirnos por el movimiento del Sol y la Luna se trata, la fecha del 1 de enero para empezar un año no tiene ningún sustento en el Cosmos y parece más bien arbitraria, deficiencia que se suma a que los meses no tienen absolutamente ninguna sincronización real con la Luna, por lo que de nada nos sirve saber que es Julio 14 o Diciembre 28 para intuir en qué fase de las luna estamos. Simplemente no hay conexión entre los meses gregorianos y las fases de la luna, a pesar de que supuestamente los meses tratan de emular un ciclo lunar completo.

Y ni hablar de la regla de los años bisiestos que agrega un día cada 4 años para “compensar” la inexactitud de un calendario de 365 días debido a que una vuelta al sol desde la Tierra, realmente dura aproximadamente 365 días con 6 horas. Es entendible el porqué de los años bisiestos, pero la manera en que funcionan realmente no es la más rigurosa.

Uno se puede preguntar, ¿y qué hay de malo con tener este calendario actual? ¿De qué nos serviria tener un calendario más sincronizado con la Naturaleza o el Cosmos? ¿Qué importancia tendría para nuestras vidas?

Y es allí cuando no reconocemos la importancia de vivir en armonía con la Naturaleza y su relación con el Tiempo.

La Luna y el Sol no son astros básicos con funciones meramente físicas sobre la Tierra. La Luna y el Sol realmente marcan el ritmo de la vida en nuestro planeta Tierra. Son estas dos lumbreras y su combinación el calendario más preciso que podamos tener.

La marca de los Solsticios y Equinoccios (que ahora podemos calcular con muy buena exactitud) más la marca visual en el cielo de las fases de la Luna, son herramientas que pueden catalizar la armonía de nuestras vidas.

Necesitamos cambiar de calendario. El calendario gregoriano es perjudicial para nuestras mentes y me atrevería a decir que también para nuestros cuerpos. Nos desincroniza de los ritmos naturales. Nos hace vivir en ritmos bastante artificiales sin relación alguna con el entorno y las señales del cielo.

  • El inicio del año solar debería ser justo después del Solsticio de Invierno cuando comenzamos a acercarnos de nuevo al Sol partiendo desde el punto más distante.
  • Los meses deberían iniciar el primer día de cada Luna Nueva, de tal manera que la Luna Llena siempre se verá alrededor del vigésimo cuarto día del mes.
  • Los días de las 4 fases principales de la Luna (nueva, cuarto creciente, llena, cuarto menguante) deberían ser importantes referencias paras marcar nuestras semanas humanas.
  • La salida del Sol y la Luna, o sus puestas, junto al tiempo del meridiano astral (o tránsito) deberían ser igualmente importantes para fijar nuestros horarios diarios para levantarnos, acostarnos o tomar las comidas, pero también para programar actividades mentales y emocionales un poco más sincronizadas con nuestros ritmos circadianos, adquiriendo incluso una ganancia de salud física, al armonizar el funcionamiento de nuestro cuerpo con la madre Naturaleza.
  • Algunos años pueden durar 13 meses, y otros 12, dependiendo del número de ciclos lunares dentro del año solar.

La Humanidad necesita urgentemente un nuevo calendario solilunar mucho más exacto que nos una más a la Tierra y al Cosmos, como deber ser. Un calendario que podamos identificar más con la mente de Dios. Un calendario que nos indique el paso del Tiempo y cuyas marcas podamos corroborar fácilmente alzando los ojos hacia el firmamento y observando el Sol, la Luna… e, incluso, las estrellas.