El vino ayuda… de vez en cuando

El alcohol es perjudicial para la salud. Es obvio. Pero, a veces, tomarlo moderadamente de vez en cuando puede quitarnos presión, ansiedad y relajarnos. Pero, insisto, moderadamente.

No me gusta el sabor del alcohol. Y de verdad me parece increíble que haya gente que le guste ese sabor. Pero, debo confesar, que me agrada el efecto de un par de tragos de vez en cuando (insisto, de vez en cuando). Mis características tensiones y ansiedades se diluyen. Los miedos se aplacan. A veces pienso que me gustaría estar permanentemente en ese estado intermedio donde aún no estoy borracho pero ya se siente claramente el efecto.

Por supuesto, a los alcohólicos también le gusta esa sensación pero corren demasiado la cerca de los límites y se vuelven adictos. Es muy peligroso acostumbrarse a esa agradable sensación. Por eso es mejor limitar el consumo moderado de alcohol a algo esporádico. Algo que ocurra tal vez cada 3 meses o 1 vez al mes como mucho. Pero insisto, consumo moderado.

El autocontrol con el alcohol puede ser muy difícil para muchas personas. Y por eso es mejor que esas personas se abstengan. Cada cuál sabrá que tanto autocontrol real tiene, aunque algunos tratan de autoengañarse.

Personalmente creo que tengo bastante autocontrol con el tema y aunque nunca me ha gustado realmente emborracharme, un par de cervezas o tragos es algo que si acepto con gusto.

El vino y la cerveza me ayudan… de vez en cuando… a aquietar la mente y a relajar mis miedos… pero insisto, de vez en cuando.