Generaciones humanas del presente y el futuro: De las ganadoras a las distópicas

En esta entrada hago una clasificación generacional de acuerdo a mi opinión personal sobre el pasado reciente, el presente y el futuro (del que estoy convencido que será distópico, por llamarlo de alguna manera).

– La siguiente es una clasificación con generalizaciones. Afortunadamente, siempre ha habido, hay y habrá individuos que se destaquen por romper el molde.

– Las clasificaciones generacionales obviamente no son uniformes en todo el mundo teniendo en cuenta los diferentes grados de libertades civiles que existen en el planeta.

1- Las Generaciones Ganadoras – Nacidos en el siglo XX antes de 1965.

Casi todos los nacidos en el siglo XX antes de 1965, y que se encuentran vivos, tienen el privilegio de pasar su madurez o vejez en un mundo ciertamente mejor que el que les tocó en su infancia o juventud.

Estas generaciones son ganadoras porque, a pesar de los vaivenes personales de la vida, en últimas, se puede decir que siempre vinieron de menos a más. Ellos han experimentado y sentido mejoras del mundo en muchísimos aspectos: En la economía, en las libertades civiles, en la cultura, en los medios de comunicación, en el deporte, en las artes, en la música, en la salud, en la educación y en el bienestar en general.

La mayoría de los miembros de estas generaciones vivieron su infancia, adolescencia y juventud en medio de condiciones más duras comparadas a las de hoy. La pobreza era mucho más extendida, la esperanza de vida era menor, muchas de las comodidades actuales eran un lujo o inexistentes, la Democracia era mucho más rústica, el acceso al conocimiento era más restringido, y las opciones de entretenimiento masivo eran mucho más limitadas.

A los más veteranos les tocó lidiar con las heridas que dejaron dos guerras mundiales y las consecuencias de la debacle económica de los años 30 que se extendieron por varias décadas (consecuencias que incluyen el ascenso de los nazis que afortunadamente fueron finalmente derrotados).

Sin embargo, a medida que el tiempo transcurría, casi todas estas personas muy probablemente vieron mejorías en las condiciones socio-económicas. Muchos incluso pudieron comprar casas a precios que hoy en día nos parecen un disparate por lo bajos; y no es sólo cosa de la inflación pues, al hacer la conversión a dinero equivalente de hoy, nos damos cuenta que comprar una casa era mucho más accesible para los miembros de estas generaciones. Y hablo de casas, no diminutos y encerrados apartamentos. Grandes casas, muchas con patio y antejardín, que hoy en día pueden venderse en precios mucho más altos.

En el siglo XX, las libertades civiles de las mujeres y las minorías avanzaron fuertemente. La discriminación racial, aunque persiste, se convirtió en algo políticamente incorrecto. La televisión transformó la comunicación del individuo corriente con su entorno haciéndole desear conocer más de aquel mundo en el que vive. La industria musical explotó convirtiendo un arte en entretenimiento masivo por medio de la cultura pop, la radio y la TV. También emergió con fuerza la “industria de la moda” a manera de guía de cómo vestirse para verse acorde con los tiempos.

Cuando subjetivamente un miembro de estas generaciones afirma que todo tiempo pasado fue mejor, hay que entender que no es raro que alguien mayor de 50 años tenga ataques de nostalgia de vez en cuando; es comprensible extrañar la juventud. Así mismo, cuando un miembro de estas generaciones se queja de la relajación moral y de valores de la juventud actual, también es comprensible teniendo en cuenta que anteriormente les tocó un mundo mucho más reprimido por la religión, pero en el que, sin embargo, también pasaron cosas horribles. Los hechos demuestran que el mundo avanzó más positiva que negativamente en el siglo XX.

Al morir, seguramente muchas de estas personas podrían decir que dejan el mundo mejor que como lo encontraron.

Ellos son los reales ganadores. Y me temo que ninguna otra generación les podrá quitar eso.

2- Las Generaciones de Transición – O nacidos entre 1965 y 1994.

Los que nacimos entre 1965 y 1994 somos todo terreno. Hemos sido testigos de un notable avance en la tecnología de la información y las comunicaciones. Somos las verdaderas generaciones multimedia, más obligados que por decisión propia. Muchos alcanzamos a leer comics en el periódico que compraban los domingos en la casa o revistas de historietas de publicación mensual; recordamos días llenos de radio FM y a algunos les tocó la época del dominio absoluto del AM; la televisión tuvo una gran influencia en la infancia, adolescencia o primeros años de la vida adulta; los que ya teníamos cierta edad en los 80s, 90s y principios de los 2000s vivimos plenamente el inicio de una revolución informática con la masificación del computador personal más la aparición del Internet con acceso a una inmensa cantidad de información sin salir de nuestras casas, variados recursos digitales y graduales cambios de paradigmas en múltiples negocios e industrias.

Somos eclécticos en cuanto a medios de comunicación y entretenimiento. Actualmente, seguimos leyendo libros, periódicos y revistas en papel pero también online. Tal vez muchos sean seguidores de alguna emisora en el FM -o incluso AM- pero muy posiblemente también escuchan radio en Internet o música en Spotify en donde seguramente sus listas de reproducción personales son multidécadas combinando canciones ya bastante viejas con las más nuevas. Seguimos viendo televisión de la manera tradicional en donde un determinado canal transmite a una determinada hora los programas que nos interesan, pero también vemos videos en canales de Youtube de lo que nos plazca, a la hora que nos plazca igual que hacen los más jóvenes.

A la mayoría nos tocó una infancia y adolescencia mayoritariamente análoga (no digital) desde el punto de vista tecnológico; la TV era la reina del entretenimiento, pero también nos entreteníamos más en el mundo real, con amigos de la cuadra, o jugando más con hardware que con software, aunque los videojuegos no nos son extraños, por supuesto.
Para muchos de estas generaciones la infancia y adolescencia fue algo dura aunque probablemente mucho mejor que la de sus padres. No fuimos tan “privilegiados” tecnológicamente como los que nacieron luego, pero las dificultades de aquellos días combinadas con nacientes tecnologías nos volvieron muy adaptables. Somos tal vez los seres más adaptables de la historia humana. Nos han inculcado desde pequeños que hay que mantenerse al día para no quedar obsoletos y eso, aunque a veces nos causa ansiedad, nos mantiene alerta ante lo nuevo, aunque muy seguramente a muchos la edad comienza a pasarles factura y llegará un momento en que tal vez no puedan mantener el paso ante las nuevas tecnologías o paradigmas del mundo.

Somos las generaciones de transición. Las generaciones multimedia. Las generaciones colchón. Generaciones de contrastes. Frecuentemente tratamos de mostrar nuestro lado optimista, muchas veces por conveniencia, aunque en el fondo muchos están asustados por el futuro del mundo.

En nuestras vidas adultas muchos hemos seguido la senda de progreso que les tocó a nuestros padres pero nos hemos estrellado con problemas enormes en el campo económico, político o social. Problemas que dejan ver un desgaste de la Humanidad. Problemas de los que nadie parece saber cuál es la solución: Inminente agotamiento de recursos naturales, cambio climático, una farsa que sostiene la economía del mundo y que se está derrumbando. No son raros los ataques de ansiedad para algunos miembros de estas generaciones.

Pero tenemos ventaja: Nuestra adaptabilidad, una ventaja que no la tienen tan marcada otras generaciones. Muchos venimos de muy abajo. No será tampoco el fin del mundo si nos toca volver abajo. Ya hemos estado allí.

3- La Generación Virtual – O nacidos entre 1995 y 2014.

No conocieron y hasta les cuesta imaginarse un mundo sin la web o teléfonos celulares, y a los más jóvenes con uso de razón, sin apps, o smartphones. Son una generación muy permeada por la tecnología de la información y la comunicación a través de Internet a tal punto que para muchos de sus miembros es casi una tragedia no estar online un día normal. Algunos interactúan más -y de hecho lo prefieren así- a través de pantallas que mediante el contacto físico presencial, cosa considerada ya como innecesaria en muchos casos.

Los que ya no son niños parecen saber de todo y a veces hasta se muestran como fuertes activistas en pro de ciertos ideales. En realidad no. Más bien son extremadamente hábiles para hacer creer que saben mucho de algún tema con la ayuda de grandes “aliados” como Google o Wikipedia… o “luchando” por causas que consideran nobles y justas cómodamente sentados o acostados vía Twitter, o dando “likes”.

Tienen a su disposición una enorme cantidad de información y, para ser justos, con frecuencia son bastante inteligentes, lo que hace que muchas veces puedan ordenar y procesar con facilidad y eficientemente dicha información para convertirla en conocimiento útil (si realmente ponen empeño y vencen su tendencia a la pereza y dilación). Además tienen una gran ventaja que no tuvieron las generaciones del pasado: Pueden ahorrar mucho, muchísimo tiempo, cuando se trata de aprender o informarse.

En efecto, la tecnología les hace “ahorrar” tiempo… tiempo que, por otro lado, paradójicamente muchos desperdician de manera excesiva en Whatsapp o redes sociales donde reciben retroalimentaciones positivas o negativas que constantemente hacen que sus niveles de dopamina exploten o, por el contrario, que su autoestima sea lastimada una y otra vez por ridículas preocupaciones acerca de cómo son percibidos o por tontas comparaciones con los demás.

En la Generación Virtual hay muchos niños mimados en exceso. También muchos parecen naturalmente arrogantes. El respeto por los mayores no es la característica más común. La impaciencia si lo es.

Los de la Generación Virtual se creen el pico de la evolución de la raza humana. Y en parte tienen razón. Pero, tristemente, la combinación de esta generación y el mundo en que les tocó vivir es otra muestra fehaciente de por qué la tecnología y el supuesto avance social no será suficiente nunca para podemos saltar las reglas de la Madre Naturaleza y el Padre Tiempo. Cuando en el futuro los humanos del mundo distópico sigan el hilo histórico para explicar las causas de por qué la Humanidad lidió tan mal con los problemas que generó su feliz expansión durante siglos, se encontrarán al final del ciclo expansivo a esta generación mezcla de niños precoces y adultos con el síndrome de Peter Pan: Una generación de frivolidades y contradicciones. Una generación muy inteligente atrapada en las más estúpidas vanidades y serios problemas sin solución en el mundo.

Si bien han heredado la mayoría de los problemas actuales de la Humanidad, varias de las contradicciones de esta generación son consecuencias de la burbuja en la que viven sus miembros… creyendo que es el mundo real. La burbuja cibernética del mundo virtual a través de las pantallas donde se distorsiona la realidad.

De cualquier manera, la agobiante realidad no es una ventana que se pueda minimizar o app que se pueda cerrar o ponerla en background. Por eso, si los de las Generaciones de Transición tenemos que lidiar con nuestros ataques de ansiedad, los de la Generación Virtual lo hacen con sus ataques constantes de frustración. Ciertamente la vida es más controlable en las redes sociales o en las fotos de Instagram; pero esa no es la realidad al 100%.

Aunque suena un poco fuerte, estos jóvenes parecen a veces, literalmente, una generación virtual, que en realidad no existe.

Tienen todo para aportarle grandes cosas al mundo. Tienen más que cualquier otra generación. Sus cerebros parecieran mejor equipados que los de aquellos que nacieron atrás. Tienen acceso fácil a la información y al conocimiento como nunca antes. Tristemente la historia dirá que, la mayoría de los miembros de esta generación, no aportaron mucho que digamos.

O tal vez a esta generación le tocó el triste papel de conejillos de indias de un experimento perverso en sus primeras fases: Uno en donde se pretende usar la tecnología, prioritariamente, no como herramienta para crear bienestar sino como un medio de control social y mental a gran escala.

4- La Generación Fractura – O nacidos entre 2015 y 2033. (Pronóstico)

Esta generación llegará para vivir sumida en una constante confusión. Se debería parecer mucho a la Generación Virtual, pero será diferente.

A estas personas se les tendría que entregar un tipo de mundo pero en realidad se les entregará otro. No será raro que muchos miembros de esta generación sientan un cierto resentimiento por los humanos que nacieron antes que ellos y que, en su pensar, arruinaron todo.

Tres enormes cosas marcarán el trascurrir por el mundo de estas personas:

1- La más enorme crisis financiera de la historia que redefinirá los conceptos y administración de la economía a nivel mundial.

2- Las horribles consecuencias de una guerra nuclear.

3- Las fuertes reacciones del planeta causadas por el cambio climático y la complicada administración del acceso a ciertos recursos naturales.

La tecnología seguirá adueñándose de la vida. Estas personas verán inevitablemente la erosión total del concepto de privacidad. El control social tecnológico se seguirá fortaleciendo gradualmente hasta que ya se dé por hecho como hoy en día se da por hecho el ciberespacio. La era policial del Gran Hermano con autocracias y corporatocracias llegará para quedarse durante mucho, muchísimo tiempo.

Debe ser duro pertenecer a esta generación. Debe ser duro ver como el mundo que avanzó ininterrumpidamente durante tanto tiempo, comienza a declinar justo cuando se nace. Debe ser duro darse cuenta que lo único que parece seguir avanzando es la tecnología pero con propósitos poco nobles. Es lo que le ocurrirá a estas personas. Tal vez será la generación más deprimida y triste de la historia. Tal vez la tasa de suicidios entre sus miembros sea muy alta.

O tal vez no. Tal vez esta generación será una generación que se revelará contra los planes del Gran Hermano o ese mundo huxleyano que nos están tratando de vender desde ahora. Contra ese destino distópico que nos espera. Tal vez sea la generación de la resistencia. De la lucha más grande en la historia por la libertad del individuo. De muchos outsiders que renuncian a la tecnología para poder vivir una vida mejor y más equilibrada. Tal vez sea la generación que planteará el retorno a la vida rural y la madre Naturaleza para poder salvarnos.

Si es así, ¿tendrán éxito? Ojalá lo tengan. Sería algo extremadamente grandioso para la Humanidad. Lo mejor que podría pasarnos en el futuro. Sería un triunfo de la libertad sobre el miedo. Del amor sobre el miedo.

5- Las Generaciones Distópicas – O nacidos después de 2033. (Pronóstico)

Para estas generaciones probablemente nosotros seamos los vestigios de un mundo salvaje. Un mundo que sólo conocerán a través de una Historia manipulada que narrará como el ser humano arruinó el planeta en el siglo XX y principios del siglo XXI, lo que obligó a tomar medidas para salvar a la especie y transformarse en la sociedad avanzada que en ese tiempo se conocerá.

El lavado cerebral de estas generaciones será tan grande que el pensamiento crítico será casi que anulado y considerado subversivo. La tecnología será la gran aliada del control económico, político y social.

La Democracia real habrá muerto. Tal vez exista una especie de democracia cosmética, pero dudo mucho que “el gobierno del pueblo” sea una realidad en aquel entonces.

El mundo muy probablemente estará controlado por enormes megacorporaciones que se convertirán en monopolios imposibles de vencer para cualquier gobierno. Por tanto, cederán el control para no ir contra la corriente de manera quijotesca.

Posiblemente en muchos lugares se vivirá un espejismo de prosperidad. Un espejismo provocado por el maquillaje de la tecnología. Pero en realidad será un mundo decadente.
La manipulación genética, la inteligencia artificial, el ascenso de los cyborgs, las drogas sintéticas controladas provocarán una dictadura tecnológica que terminará ensombreciendo el alma de los humanos. El excesivo control social, que se entenderá como necesario para salvar la especie, tenderá a convertir a los humanos en una especie de semi-autómatas donde incluso la felicidad se podrá fabricar en un laboratorio.

Será un mundo bastante gris. Una avanzada civilización decadente.

Dos puntos inciertos con el que les tocará lidiar:

– La probable llegada de la singularidad tecnológica con el riesgo que implica ceder el control del mundo a máquinas que puedan auto mejorarse. Lo que sucedería de ahí en adelante es un total interrogante.

– La posibilidad de colonizar otros planetas. Tal vez, a lo mejor, quizás, en la colonización de esos planetas lo único que estaríamos haciendo sería preparar un reset. Una forma de reiniciar nuestra historia pero en otro mundo; la manera que tendría nuestra civilización avanzada decadente de iniciar un nuevo ciclo expansivo. Tal vez, a lo mejor, quizás, fue lo mismo que hicieron nuestros antiguos padres cuando colonizaron el planeta Tierra y plantaron su semilla mezclándola con la Naturaleza original de este mundo.