Juan Guaidó es una pequeña esperanza para Venezuela. Una Bastante pequeña.

Sorpresivamente hoy Venezuela al parecer tiene un nuevo presidente interino en contraposición al dictador Nicolás Maduro. Y digo al parecer porque, si bien el secretario de la OEA ha mostrado su apoyo a esta decisión, aún no hay claridad absoluta de parte del parlamento venezolano ni del mismo Guaidó.

De todas maneras se abre una pequeña, pequeña esperanza para la Democracia en Venezuela, aunque bastante complicada.

Como siempre, la falta de liderazgo político en Venezuela sale a relucir. Los dirigentes de la oposición están mudos, me imagino que tratando de contener su ego y celos de no ser ellos mismos los protagonistas.

Por otro lado, mientras el reloj corre, los gobiernos democráticos del continente están en su acostumbrada y paquidérmica modorra y tampoco se pronuncian claramente en apoyo para reconocer a Guaidó como el único presidente legítimo de Venezuela. Pero, bueno, no hay nada de que extrañarse de estos gobiernos ridículos y cobardes, que seguramente seguirían siendo amigos de Chávez si siguiera vivo y tuviera una petrochequera abultada como hace algunos años.

Lo de Juan Guaidó es, de todas maneras, audaz e incluso temerario. Puede terminar en la cárcel… o hasta muerto. Por eso urge pronunciamientos contundentes a nivel internacional para mandarle un mensaje al asqueroso dictador Maduro y dejarle claro que ni se le ocurra ponerle un dedo encima al presidente de la AN porque entonces, a su vez, el dictador debería escoger el destino que más le guste para él mismo en los próximos días: La muerte abatido en una intervención militar, la cárcel o el exilio en alguna otra dictadura.

Me estoy ilusionando un poquito. Solo un poco.