La madre Naturaleza y el padre Tiempo

Nuestra existencia, desde meses antes del nacimiento hasta nuestra muerte, esta confinada al Espacio-Tiempo que constituye la realidad que conocemos. Sea una mera ilusión de nuestra mente o no, no hay forma de escapar permanentemente de dicha realidad. Por lo menos no una que conozcamos “racionalmente” sin que implique perder la vida… o al menos perder la razón.

Cada cual podría encontrar formas no permanentes de “escapar” (o creer que escapa) de este Espacio-Tiempo (¿drogas?, ¿meditación?, ¿hipnosis?) y algunos incluso toman la drástica decisión de cesar su existencia (con inciertas consecuencias). Sin embargo, queramos o no, esta realidad 3D (o 4D) es el marco de nuestra vida.

El Espacio donde transcurre nuestra vida es regido por la Naturaleza. Todo dentro de dicho espacio se rige por sus leyes. Todo, incluso lo “artificial” (creado por el hombre) nunca deja de obedecer sus leyes. Metafóricamente, la Naturaleza es la madre de todo cuanto existe en esta realidad tridimensional.

Podríamos decir que el Tiempo es el padre. Un padre muy estricto que nos recuerda los límites absolutos de la existencia. A cada instante, el padre Tiempo nos susurra que ningún ser es eterno en esta realidad cíclica, y que al final tendremos exactamente el mismo destino físico que el árbol, o el gusano, o el pez, o el ave, o el tigre, o la Tierra.  Quizás debamos ver al Tiempo (por nuestro bien) como un constante recordatorio de que aprovechar nuestra existencia de la mejor manera es una obligación.

La madre Naturaleza tiene muchas facetas. A veces acogedora, a veces agreste. A veces parece una madre amorosa y otras una madre terriblemente cruel y despiadada. A veces encantadoramente pacífica y otras veces terriblemente violenta. Sus distintas facetas son reguladas en buena parte precisamente por el padre Tiempo. La combinación de Naturaleza y Tiempo hace que todo en esta realidad se comporte de manera cíclica.

Somos espíritus experimentando la Naturaleza tridimensional y el transcurrir del Tiempo. Y mientras estemos aquí y ahora, somos hijos de la Naturaleza y el Tiempo. Desafiar sus reglas es demasiado tonto. Siempre perderemos. En cambio, observar y tomar ventaja de ellas para aprovechar nuestras vidas puede ayudarnos de muchas maneras a trascender más allá de la existencia.

Leyes de la Naturaleza

Existen tres reglas básicas de la Naturaleza (las dos primeras son la esencia de la  sabiduría de los ciclos):

Regla #1: Todo en la Naturaleza tiene un comienzo y un fin. Hasta  los más grandes imperios como el Maurya, o el imperio Mongol, el imperio Británico o el imperio Persa que reinaron durante siglos, enfrentaron luego una gran debacle.

Regla #2: Todo en la Naturaleza es cíclico mientras dura su existencia. Ninguna existencia es lineal, sino oscilante. Nuestras vidas están llenas de estaciones así como las zonas templadas con sus 4 estaciones. Y cada ser tiene sus épocas de cal y épocas de arena. Por esa razón, la soberbia y la desesperanza son sentimientos totalmente inútiles (y peligrosos).

Regla #3. Para ganar algo se tiene que perder algo. Y nada es gratuito en términos de energía. A modo de metáfora, hay que recordar que  los árboles no pueden obtener hojas nuevas sin que se caigan las hojas viejas.

Leyes del Tiempo

Existen 3 leyes básicas del Tiempo:

Regla #1. El Tiempo es insalvable.  No podemos pararlo. No podemos recuperarlo. En la práctica esto significa que no hay mucho sentido cuando decimos que vamos  a “ahorrar Tiempo”. El Tiempo no se puede ahorrar,  sólo se puede gastar. Por lo tanto hay que gastarlo siempre de la mejor manera. Desperdiciarlo es atentar contra nosotros mismos.

Regla #2. El Tiempo es indispensable. Cada esfuerzo requiere Tiempo. No importa lo que se quiera hacer en la vida; ya sea planear, implementar un proyecto trascendental,  mirar la lluvia por una ventana o dormir unos minutos más, todo eso requerirá una cierta cantidad de Tiempo.

Regla #3.  El Tiempo es insustituible. Nada puede reemplazar la inversión de Tiempo. Nada, ni siquiera el dinero, porque para ganar ese dinero (así se haya heredado) alguien tuvo que gastar Tiempo. Por lo tanto, nada puede reemplazar el Tiempo que la familia, amigos o proyectos personales necesitan que uno les dedique. Irremediablemente el Tiempo se encargará de alejarnos de aquellas cosas (o aquellas personas) a las que no les dedicamos las suficientes horas. Por lo tanto, gastar el suficiente Tiempo en lo que uno ama es siempre una muy buena inversión para la vida personal. ¿Quiere alejarse de algo o alguien? ¡Simplemente, deje de dedicarle Tiempo!

De las 6  reglas anteriores todos podríamos derivar normas personalizadas de conducta para nuestras vidas. Normas que nos ayuden a ser más sanos, más inteligentes, más felices y, en general, más exitosos.