La radio y un sueño recurrente – Podcasts

Mi profesión es la ingeniería electrónica aunque la verdad me he dedicado siempre a trabajar como ingeniero informático (o de sistemas). Pero cuando estaba niño, adolescente y en los primeros años de juventud sentía una gran, enorme, inmensa atracción por la radio. Siempre me gustaba oírla e imaginar que me dedicaría a trabajar en una emisora. Desde que tengo uso de razón he sido siempre un gran oyente de todo tipo de radio. No sólo escuchando y disfrutando la música pop (otro de mis grandes hobbies) sino muy especialmente la radio hablada.

La radio me ha cautivado a tal punto que a veces me pregunto si equivoqué el camino al escoger la ingeniería.

Cuando era niño en los años 1980s me imaginaba en varios oficios de la radio: Como el DJ que pone y anuncia canciones, o cómo aquel locutor de voz destacable que leía noticias (mientras escribo me acuerdo de ese gran locutor llamado Gustavo Niño Mendoza), o como director de noticias de una cadena básica.

Pero no sólo me gustaba oírla. Sino que la analizaba. Me encantaban los jingles, la estructuración de los programas, la identificación institucional de la emisora cada media hora, los boletines de noticias, la parrilla de la programación, los sonidos promocionales que me permitían saber que emisora estaba escuchando sin mirar el dial.

En Cali, me encantaba escuchar Todelar Estéreo, que creo que fue la primera emisora FM en esa ciudad; siempre he adorado la música americana en inglés y esa emisora era una sensación en ese género durante los años 1980s. Pero También escuchaba la cadena básica de Caracol en el AM aunque tal vez era un poco extraño que un niño escuchara aquello.

Más adelante, cuando estaba en la Universidad, me enganché con una emisora llamada Color Estéreo (que luego se convirtió en Prisma 89.5 para luego desaparecer supongo que por motivos comerciales). Color Estéreo me parecía extraordinaria. Adoraba esa emisora. La escuchaba siempre que podía. Incluso dormía con ella en volumen bajo. Para mí era la mejor emisora del mundo. Nunca más he vuelto a encontrar una emisora tan genial como esa. La extraño con mucha nostalgia. Era también de música americana, pero con un estilo hermoso, con sonidos y jingles que me parecían geniales. Con unos programas muy bien estructurados que me hacían disfrutarla enormemente. Su director era Carlos Omar Saldarriaga, un comunicador muy conocido en Cali, pero que creo que merecía más reconocimiento a nivel nacional e internacional no sólo por su gran voz  de locutor sino por ser el cerebro detrás de una de las mejores emisoras que han existido.

Ahora escucho varias emisoras, pero debo aceptar que la radio, al igual que la televisión, ha perdido influencia y también ha perdido un poco de su magia. Ahora escucho regularmente algunas emisoras pero Internet ha reemplazado muchas cosas. La música, por ejemplo, la escucho en Spotify. Y para enterarme de los sucesos del día me basta una búsqueda rápida combinando Twitter, YouTube y los portales online de noticias.

Pero mi sueño de radio es recurrente. Y ya que al parecer mi anhelo de trabajar algún día en una emisora es bastante improbable, creo que hay un buen chance de hacer realidad dicho sueño usando la tecnología actual: Los Podcasts, que es algo parecido a hacer radio pero de una manera mucho más específica y con la característica de los medios online que no atan al oyente/usuario a horarios o esquemas rígidos.

Estoy en la fase inicial de un proyecto personal junto con mi esposa para lanzar pronto Podcasts sobre un programa relacionado al cine,  un proyecto que a lo mejor me hará meterme de lleno en esa mágica sensación que me producía la radio y para cumplir ese deseo muy dentro del alma que he tenido desde que era niño.

¿Será que equivoqué el camino al escoger la ingeniería? De cualquier modo quiero experimentar hacer radio alguna vez, al menos de esta forma online. Espero lanzar el primer capítulo del programa muy pronto y sentir que mi voz está, por fin, en una especie de emisora, aunque virtual. 🙂