¿Para qué nos sirve tener un estado y una nacionalidad?

Los seres humanos hemos dividido al mundo en naciones supuestamente para agrupar subconjuntos de los habitantes de la Tierra con intereses y características comunes, y la mayoría de las veces con una cercanía geográfica, con el fin de organizarse como una sociedad soberana en sus decisiones para lograr objetivos en beneficio de dicha sociedad. (Algunos argumentan que esto tiene que ver intrínsecamente con la naturaleza territorial del humano si se analiza su origen animal). Al mismo tiempo, en la organización de estas sociedades nacionales se hace necesaria la política como un medio de ordenamiento y designación de funciones e instituciones entre los miembros de la sociedad. De allí lo que se define como estado, gobernantes, gobernados y la implementación de diferentes alternativas de organización política: Monarquía, democracia, comunismo, socialismo, regímenes autoritarios, etc.

Esto no es algo novedoso desde el punto de vista de la Naturaleza. Muchos animales -incluso insectos como las hormigas- organizan sociedades con jerarquías y funciones específicas para sus miembros. Y al ser el humano un ser social por naturaleza, necesita una manera de regular a su sociedad con el fin de evitar el caos que pueda llevar a la destrucción (e incluso la extinción) de dicha sociedad.

Entonces, la política (al igual que los conceptos de sociedad y economía) es necesaria para los humanos, pues sin ellas viviríamos en una anarquía donde la incertidumbre sería la regla, cosa que desembocaría en un colapso inminente de la propia sociedad tarde o temprano.

Los conceptos como estado y nacionalidad son más artificiales pero obedecen a la forma en que han evolucionado nuestras sociedades. Sin embargo, no es fácil imaginarse alternativas claras para dichos conceptos. Así como no es fácil imaginarse una mejor organización política que la democracia, aceptando que ninguna nación democrática es perfecta y hay claras fallas que no tienen tanto que ver con la definición propia de la democracia sino más bien con la educación de las personas, la administración de los recursos de los países o la manipulación deliberada de los sistemas políticos para favorecer siempre a unos cuantos.

Ahora bien, asumiendo que la democracia y los conceptos de estado/nación son lo mejor que podemos tener ahora para organizarnos políticamente, ¿para qué nos sirve, en términos concretos, como personas tener un estado y una nacionalidad? ¿Qué beneficio debería tener una persona por el simple hecho de poseer un documento de identidad que lo acredite como miembro de un estado/nación?

La nacionalidad debe ser mucho más que una bandera, un escudo o una selección de fútbol. Los seres humanos deben exigir los derechos que tienen por el simple hecho de pertenecer a una nación a la cual, normalmente, le donan recursos en forma de impuestos que supuestamente deben usarse exclusivamente para el beneficio de los miembros del estado privilegiando siempre el bienestar común sobre el bienestar particular.

Dejando un poco de lado el aspecto de participación política y el desarrollo económico y concentrándose en el eje social que es el que más nos toca como personas, existen 3 fines supremos y básicos para los que una sociedad moderna democrática se agrupa como nación y que todos los gobiernos deberían garantizar bajo la exigencia constante de los ciudadanos:

1. El derecho a un servicio de salud independientemente de los recursos económicos particulares de un individuo.  Y esto incluiría también el derecho a una alimentación mínima.

2. El derecho a tener acceso a un sistema de educación cuya calidad tampoco dependa de cuantos recursos financieros tenga el individuo. Y este derecho debe centrarse en los niños y los jóvenes.

3. El derecho a saneamiento básico donde se le garantice a todos los miembros de un estado/nación las mínimas condiciones de vida digna. Esto es el acceso a una vivienda digna con agua potable y salubridad mínima (alcantarillado).

Una sociedad que no les garantice al menos estas tres cosas a sus miembros está en serios problemas. Y aún más problemas se generan si se pretende que el “mercado” resuelva estas tres variables como por arte de magia. Nunca va a pasar. Dejarle esto a empresas privadas es una fuente garantizada de inequidad, resentimiento social y crimen.

Personalmente debo agradecerle al estado colombiano el poder haber estudiado en una Universidad pública. Tuve acceso a una educación aceptable con recursos económicos  limitados gracias en gran parte a la financiación que el  estado hace distribuyendo el dinero de los impuestos.

Pero, de otro lado, en mi país (como en muchos otros países) tenemos graves problemas de inequidad en el sistema de salud (casi totalmente colapsado al día de hoy) y en el campo de la educación donde continúan habiendo grandes brechas entre los que pueden acceder a instituciones educativas privadas y los que se deben contentar con las públicas (si es que logran acceder a alguno de los cupos).

Y sin hablar del grave problema de tanta gente pobre sin vivienda digna y sin acceso a agua potable (vergüenza en pleno siglo XXI) o redes de alcantarillado, viviendo en condiciones deprimentes y no propias de una sociedad justa.

Esos son nuestros más graves problemas ahora mismo. Deberían ser nuestras prioridades como estado/nación. Si un político en campaña electoral nos dice que nuestros más graves problemas son otros… o nos miente o está totalmente desenfocado; no deberíamos elegirlo.