¿Qué pasa después de que uno muere? Sólo divagaciones.

Debido a que alguien que conocía murió hace muy poco, he estado pensando mucho por estos días en la muerte y en las posibilidades de lo que pueda pasar después de morir. Como agnóstico que soy, eso es igual que filosofar con muchos supuestos porque mientras estemos en esta vida de cualquier manera jamás podremos saber exactamente lo que ocurre, pero creo que es inevitable no pensar un poco en aquello cuando el turno de la muerte le toca a un ser cercano.

A pesar de que fui criado bajo el dogma católico, hoy en día no practico ninguna religión, pero igual que todo el mundo, tengo mis propias creencias personales. Lo siguiente, como casi todo en este blog, son simples divagaciones:

No creo en esos estados eternos que llaman cielo o infierno,  tampoco en esa cosa católica llamada purgatorio que hasta a los mismos sacerdotes les cuesta mucho trabajo explicar.  Creo en el karma y en la reencarnación aunque pienso que deben haber muchos otros mundos u otras versiones de espacio-tiempo en las cuales podríamos reencarnar y nosotros sólo estamos en una de ellas (la física cuántica y los dogmas a veces parecieran referirse a las mismas cosas).

Por lo tanto, en general creo que después de morir lo que nos espera es otra vida con ciertas predeterminaciones dependiendo de nuestro karma, el cual avanza y retrocede de acuerdo a nuestro obrar en cada estación o vida de nuestro camino espiritual.

Ahora bien, el instante inmediatamente después de la muerte creo que de cualquier manera debe ser traumático para cualquier ser. No me cabe en la cabeza que sea algo trivial debido a la insignificancia de la vida desde el mundo espiritual o debido a que nos desprendamos de las limitaciones del espacio-tiempo inmediatamente después de que morimos.

Ateniéndome a nuestra naturaleza cíclica, creo que la muerte debe ser un evento de una magnitud similar al nacimiento, y aunque en sentido contrario, de una gradualidad parecida al proceso de gestación en el vientre materno.  Me imagino algo así como un estado intermedio en una “matrix” que nos seguirá atando al espacio-tiempo de esta vida pero sin tener nuestro cuerpo físico, el cual definitivamente ya no tiene ninguna utilidad. Una especie de gestación se da en esta “matrix” parecida a la gestación en la matriz de la madre pero de manera inversa, por decirlo de algún modo. Un proceso que nos va gradualmente desprendiendo de este mundo 3D y nos lleva, posiblemente, al verdadero mundo espiritual donde el tiempo ya no tenga ningún significado.

Vivir en esa “matrix” por un tiempo limitado debe ser bastante especial. Podríamos sentir y pensar igual que cuando estábamos vivos pero sin la posibilidad de interactuar con el mundo 3D debido a que ya no tenemos nuestro cuerpo.  Posiblemente podremos ver aún a nuestros seres queridos o a los seres con los que tuvimos las mayores interacciones emocionales (ya sean positivas o negativas) y tal vez entender un poco más su  proceder. Tal vez podemos sentir allí un fuerte choque de emociones provocado por la alegría de poder seguir viendo a esos seres pero al mismo tiempo la tristeza de no poder interactuar físicamente con ellos. Tal vez alcancemos a comprender la grandeza del amor en toda su magnitud y comprender también la raíz de nuestros miedos que seguramente, conforme avanza el proceso, van quedando reducidos a lo que realmente son: Vericuetos de nuestra mente mundana y terrenal a la que le permitimos generar malas emociones en nuestra alma.

Y si aquella “matrix” está atada a nuestro espacio-tiempo, me imagino entonces que la duración de ese estado debe ser un número finito comprensible para nosotros. ¿Será que ese estado dura 9 meses igual que la gestación antes de nacer?

Creo que al final de aquel proceso, sea como sea, comprendemos el estado de nuestro karma y estamos listos para pasar al nivel espiritual a preparar las condiciones de nuestra siguiente vida y a definir la nueva misión que dicha vida nos demandará como una especie de lazo con el mundo espiritual en donde existiremos para siempre y la muerte no existe… sólo existen las vidas que aceptamos vivir bajo nuestro karma.