Quiero a Venezuela sin conocerla

Debido a la dictadura que la azota (y su gran impacto sobre Colombia), durante ya bastante tiempo he leído y averiguado muchas cosas de Venezuela, nuestra hermana república: Su historia, sus ciudades, su idiosincrasia, sus costumbres, sus comidas, sus sitios turísticos. Me siento cercano a Venezuela justamente porque se parece demasiado a Colombia.

Es una hermana un poco más caribeña, menos andina, aunque por el lado de los gochos también Venezuela tiene parte de los Andes. Sin duda alguna, tenemos muchas cosas en común. Si fueran personas, diría que Venezuela es un poco más extrovertida que Colombia, más desparpajada pero paradójicamente también un poco más glamorosa por su pasado rico. Colombia es un poco más introvertida, más sufrida, más intelectual y un poco más diplomática. Pero ambas son alegres, coloridas, hermosas.

Amo a Colombia y quiero a Venezuela, aún sin conocerla. Creo que Venezuela podría ser muy probablemente mi segunda patria. Ojalá pueda ir a visitarla muy pronto cuando se haya recuperada la Democracia y los malditos criminales que la gobiernan estén tras las rejas o por lo menos escondidos en madrigueras como ratas.

Tal vez deberíamos unirnos de nuevo como una gran nación bolivariana (término que realmente nada tiene que ver con el maldito legado de Hugo Chávez). Juntos, como un sólo país, seríamos mucho más fuertes y sólidos.  Y estaríamos más apegados a la realidad: Somos un sólo pueblo separados por absurdas disputas políticas del pasado. Un sólo pueblo con la misma idiosincrasia y la misma cultura.

Tengo muchísimas ganas de ver de nuevo a una Venezuela democrática con una economía pujante y un pueblo de nuevo sonriente y desbordante de alegría. Una Venezuela hermanada con esta Colombia que está tratando de construir la paz. Quisiera ver esas fronteras colombo-venezolanas llenas de comercio e intercambio humano vibrante donde se confundan las nacionalidades y donde el pasaporte sea un asunto menor pues a la larga somos compatriotas y aunque a veces discutamos como lo hacen todos los hermanos, en el fondo nos queremos y estaremos unidos para siempre.

Que Cúcuta, San Cristóbal, Maicao, Paraguachón, San Antonio y todos los demás puntos fronterizos sea la evidencia de la hermandad democrática de una gran nación bolivariana que aliente también la creación de la Gran Federación Hispanoamericana.