Y ahora soy doblemente tío

Mi hermana acaba de tener su primer hijo. No sé si tendrá más, pero de cualquier forma, estoy muy feliz por ella. Ha pasado por situaciones difíciles y sinceramente pensé que no iba a poder ser madre. Es mi segundo sobrino.  El primero es el hijo de mi hermano que nació hace ya más de 2 años y al que lamentablemente no he visto mucho por cosas que no viene al caso mencionar. Así que, aún no soy papá y no sé si lo seré, pero ahora soy doblemente tío.

Hace unos años mi hermana casi muere por una hemorragia interna que tuvo después de una cirugía que le hicieran para extraerle un bulto, consecuencia de un embarazo ectópico. Al parecer, quedó algo mal suturado. Afortunadamente, se recuperó. Después tuvo un segundo embarazo ectópico y, hasta donde entiendo, tuvieron que cortarle una de las Trompas de Falopio que son unos conductos indispensables en la procreación.

Siguieron innumerables molestias incluyendo varías cirugías más. Alguna vez le sacaron una bola increíblemente grande. Aunque no la vi personalmente, me dijeron que era del tamaño de una sandía. Algo sorprendente. Al parecer era una especie de óvulo inflado que le causaba unos terribles dolores pero parece que nadie se daba cuenta de lo grande que era.

Antes de esa operación, se debatió la posibilidad de retirarle la segunda trompa para parar las molestias definitivamente, con lo cual mi hermana quedaría imposibilitada de tener hijos. Pero la doctora (una prestigiosa médica de apellido Tafur) que la atendió, dijo que mi hermana estaba demasiado joven (unos 32 años) y que valdría la pena esperar algún tiempo para dar la oportunidad de que se produjera un embarazo.

Aunque en el momento, el temor era que las molestias continuaran y llegaran un buen día a ocasionar un susto mayor poniendo en riesgo la vida de mi hermana, se hizo lo que la Doctora Tafur (en Cali, Colombia) recomendó. Aparte, se prescribió un tratamiento destinado a normalizar el organismo de mi hermana.

Sinceramente, pensé que mi hermana jamás tendría hijos debido a su difícil condición. Pero, hace unos meses, lo que parecían ser las recurrentes molestias que la hacían ir al médico cada rato, se convirtió en una alegre noticia: Mi hermana estaba esperando su primer hijo, noticia que recibí con una mezcla de asombro y felicidad.

Ahora, ya soy tío de nuevo. Jean-Pierre ha llegado al mundo. Y aunque no entiendo aún porque decidieron ponerle ese nombre, espero ser un buen tío para él… y ojalá pueda volverme a acercar a mi otro sobrino (Angel Mauricio) al que, por asuntos tontos de adultos, no ha sido posible visitarlo en los últimos dos años.

Me alegra mucho saber que la familia se agranda. Me alegra mucho que mi hermana haya encontrado un nuevo motor que impulse su vida. Y espero que, junto a su esposo, le den un hogar estable a mi sobrino, lleno de afecto y paz. Son tan importantes los primeros años de vida de un niño, que los padres deberían tomar el construir un hogar estable como un compromiso ineludible… como un contrato con cláusulas demasiado costosas como para romperlas.

Ser padres es una responsabilidad muy grande pero me imagino que también se debe sentir una alegría enorme. No se si seré padre. Sería genial. Y mi esposa también quiere ser madre. Probablemente debamos empezar algún tipo de tratamiento. Pero si las cosas no se dan, al menos ya sé que tengo un par de sobrinos. Se siente algo de satisfacción. No importa lo duro que sea vivir, o lo complicada que estén las cosas en el mundo. Los niños siempre llegan a infundir esperanza y alegría en la vida de las personas.

En mi hogar no hay hijos aún, pero es mi hogar. Amo a mi esposa y hemos construido una familia. Una familia de dos (o tres con nuestro perro). Y así espero seguir. Independientemente de que lleguen o no los hijos. Creo que tenemos una relación sólida que podemos seguir fortaleciendo día a día. Quien sabe, hay quien dice que todo tiene una razón de ser en esta vida; y creo que eso es cierto.

De cualquier manera, la llegada de mi segundo sobrino me ha hecho desear reavivar los lazos con mis familiares, de los que he estado un poco alejado. Al fin y al cabo, la familia son esas personas con las que, quieras o no, siempre vas a tener algo que ver.

Bienvenido al mundo, Jean-Pierre.