Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial… a pedazos

Tensiones crecientes entre Rusia y la OTAN (poniendo a Ucrania como pretexto aunque las razones de fondo son más amplias); una guerra asimétrica que acaba de empezar con el grupo terrorista ISIS; Corea del Norte haciendo ruido de fondo con amenazas de misiles y supuestas armas nucleares; China con sutiles y cada vez más desafiantes actitudes frente a Estados Unidos y, al mismo tiempo, cada vez más agresiva frente a Japón en uno de los peores momentos de la relación entre los dos países; el régimen de Siria desafía a Occidente pese a las amenazas de este último, mientras sus ciudadanos viven una situación apocalíptica; Irán que de momento aparenta calma pero continúa firme en su intención de seguir desarrollando su programa nuclear con fines “pacíficos” aunque todo el mundo sabe cuales son sus verdaderos fines; un drone israelí destruido en Irán antes lo cual el estado sionista ya recibió amenazas de una respuesta contundente; una ofensiva judía contra los palestinos bastante sangrienta como respuesta a los ataques terroristas recibidos; las dos Coreas cada vez más cerca de una confrontación directa ante las amenazas del insensato y estúpido líder de Corea del Norte.

Como dijo el propio Papa Francisco hace poco:

“Hoy, tras el segundo fracaso de una guerra mundial, quizás se puede hablar de una tercera guerra combatida ‘por partes’, con crímenes, masacres, destrucciones”.

El mundo vive sin duda una de sus horas más oscuras, no sólo por cuenta de las tensiones políticas a través del globo, sino también por la difícil situación fiscal de muchas economías (incluyendo la de Estados Unidos) y la debacle social que está suponiendo en algunas regiones los brotes de enfermedades como el ébola, o la involución en los sistemas educativos de muchos países (incluyendo los desarrollados) y el aumento de la pobreza en la clase media por cuenta de “la gran recesión“.

Por supuesto, en el pasado hemos vivido cosas peores: Las crisis financieras actuales no han provocado una depresión como la de los años 30s; o, aunque oscuro, el panorama político no es aún tan desesperanzador como antes y durante la Segunda Guerra Mundial cuando los nazis estaban expandiendo su dominio; o, aunque ahora estamos en un punto complejo, todavía podemos decir que las condiciones de vida de mucha gente en el mundo han mejorado (y siguen mejorando) por cuenta de los avances tecnológicos y mejores condiciones de salubridad en países pobres.

Pero hay algo especial en este momento: La confluencia de situaciones. Es poco probable que encontremos otra época de la historia humana donde tantos problemas de índole económico, político y social estén teniendo impacto todos al mismo tiempo y en prácticamente todo el mundo. Tanto así que pareciera que el poco protagonismo histórico de una región como Latinoamérica sea en este caso una ventaja para tratar de mantenerse al margen de las tensiones mundiales, aunque hoy en día eso es bastante difícil dadas la globalización y el hecho de que vivimos informados de lo que pasa en el mundo casi al instante gracias a la TV e Internet.

Los problemas económicos y sociales internos de los países son combustible para las guerras, aunque el principal detonador siempre han sido los intereses geopolíticos. Y en estos momentos, hay una gran cantidad de combustible reprimido para iniciar una gran guerra. Por eso, diría que estamos en una alerta global (y oficial) de un conflicto a escala mundial que podría ser el evento más catastrófico que se haya registrado jamás. Afortunadamente no es algo inminente. O personalmente, quiero pensar que no lo es. Quiero pensar que hay un poco de sensatez en los líderes de los países más influyentes del mundo.

No hay que ser profeta para visualizar la situación límite en la que se pondría la humanidad con una guerra declarada entre Rusia & China contra la OTAN y sus aliados extras (como Japón). Sería una guerra apocalíptica con la amenaza nuclear de destrucción mutua creciendo minuto a minuto y, en el medio de esta situación, una gran cantidad de gente inocente a la que nadie le preguntó si querían una guerra para defender intereses nacionales.

¿Qué solución hay? Es claro que existen grupos terroristas o regímenes autoritarios interesados en la desestabilización y el colapso total de la democracia; la única opción es combatirlos. Pero, en el fondo, la humanidad lo que necesita son reformas estructurales para crear un mundo más justo. Pero, lamentablemente, a la mayoría de los habitantes de la Tierra esas cosas les parecen hoy en día utopías. Pareciera que no somos capaces de resolver este desorden que hemos provocado a través de los años… pareciera que la solución debería llegar desde fuera del planeta por algún dios o seres extraterrestres.  Y como van las cosas, ese desenlace terminará pareciendo menos “utópico”.

Sin duda, estamos prácticamente en la hora más oscura de la humanidad. Esperanzadoramente, el amanecer no debería tardar en llegar.